Emprendedores de Cantabria

ALMA MOCHILERA: Una forma de viajar muy diferente

La agencia ofrece viajes de aventura y sostenibles en pequeños grupos

Viajar es la afición favorita de muchas personas y el cántabro Gonzalo González era una de ellas pero hace ya dos años que este ingeniero dio a su vida un giro de 180 grados y convirtió su pasión en trabajo. Fue entonces cuando creó Alma Mochilera, una agencia de viajes online que ofrece una forma de viajar diferente: en grupos, flexible y sostenible. Eso sí, no es apta para quienes no sean un poco aventureros.


El torrelaveguense Gonzalo González tiene 36 años y es ingeniero industrial. La mayor parte de su vida profesional la ha dedicado al entorno de la automación, en el que ha desarrollado diferentes puestos, durante ocho años, en Cantabria, Cataluña e Irlanda.

Tanto el sector en el que desarrollaba su actividad como los puestos en sí eran muy exigentes y cada vez tenía menos tiempo para dedicarlo al ocio. Un día, se dio cuenta de que no se veía haciendo este trabajo con 50 años y arrepintiéndose de no haber disfrutado de la vida. Fue entonces cuando decidió que era el momento de dar un vuelco a su actividad profesional.

Rescató de su memoria un recuerdo que le dio la solución. Cuando era más joven y comenzaba a explorar diferentes culturas y países, acudió a una agencia de viajes y pidió que le organizaran un viaje de aventura para él solo, y preferiblemente a la India. La respuesta que se encontró fue que le podían ofrecer un crucero para solteros por el Mediterráneo. Entonces fue consciente de que no había oferta para gente que quiere conocer mundo de una manera menos encorsetada que en los viajes tradicionales.

Con esta vieja idea en la memoria, en 2015 empezó a trabajar en el concepto de Alma Mochilera. Hizo unos viajes para definir mejor lo que quería ofrecer a sus futuros clientes y en 2016 comenzó su aventura.

Un nuevo concepto

Gonzalo sostiene una serpiente verde de la vid, una especie característica de Sri Lanka y otros países asiáticos.

Gonzalo, que nunca ha viajado con una agencia tradicional, señala que existen muchas formas de viajar como mochilero. Él lo ha hecho de varias y para su empresa se ha decantado por un concepto adecuado para gran parte del público que quiere viajar de una forma diferente. “Mochilero no significa ni sufrir ni ir ‘de tirado’ ni ir cargando con una mochila continuamente. Nosotros consideramos que es estar en contacto permanente con la cultura del país que se visita y con los lugareños, ver el país real y no una impostación para los turistas”, explica.

Su eslogan es “viaja diferente” y esa premisa se cumple desde el minuto uno. El torrelaveguense destaca que mientras que en los viajes tradicionales utilizar un transporte público supone una pérdida de tiempo, Alma Mochilera no duda en aprovechar el transporte local. Esto permite conocer de primera mano qué medio de locomoción usa la gente de ese país y un contacto más cercano con sus habitantes. “Quizá no sea lo más cómodo, pero en estos trayectos suelen surgir anécdotas de las que se acordará siempre”, añade.

Tampoco se hospedan en cadenas hoteleras. Su agencia digital opta por pequeños hoteles familiares, guest houses y, en ocasiones, se alojan con familias que han conocido a lo largo de sus viajes. Quedarse en estos sitios, además de posibilitar una mayor interacción con las personas permite que el dinero que se está gastando vaya directamente a las pequeñas economías domésticas de los lugares visitados, que normalmente son países en vías de desarrollo.

Los viajes tienen un calendario y, para que se lleven a cabo ha de haber un número mínimo de personas, que suele ser cinco o seis. También hay un máximo de unas 12.

Cada grupo viaja con un coordinador. Es una persona española cuya misión es ocuparse de la logística –buscar los alojamientos y los transportes–, así como aunar los gustos del grupo. El viaje se adapta al grupo y a los condicionantes. Los mochileros pueden elegir qué tipo de actividades realizan durante las distintas paradas o en qué alojamientos les apetece hospedarse (más baratos o más caros). El coordinador también tiene pensadas distintas alternativas si, por ejemplo, estaba programado pasar unos días en la playa y el clima no es el adecuado.

De momento, Gonzalo es el único empleado de Alma Mochilera. Ha estado en la mayoría de destinos que ofrece, prepara las rutas que realizan sus clientes y ejerce de coordinador. Para los demás destinos, cuenta con un equipo que tienen sus trabajos y puntualmente son contratados por Alma Mochilera. Son personas de su círculo de amistades que, en muchos casos, ha conocido viajando y que también hacen de coordinadores en otras rutas de esta original agencia de viajes.

Un viaje para cada persona

Uno de los grupos que han vivido una experiencia viajera con Alma Mochilera posa con Gonzalo, su coordinador, en Gulhi (Islas Maldivas).

Alma Mochilera ofrece un gran número de destinos, la mayoría de ellos en Asia: Laos, Camboya, Tailandia, Sri Lanka, India, Myanmar, Islas Maldivas o Jordania. También propone visitar Islandia, para ver las auroras boreales, e incluso la lejana Nueva Zelanda.

Para este 2019 añadirá nuevos destinos, entre los que se encuentran Mozambique y Namibia, en África; y Costa Rica, Cuba y la costa oeste de Estados Unidos, en América.

El precio incluye la organización del viaje, los vuelos, el seguro y la asistencia del coordinador desde antes de empezar (los viajeros reciben información del país al que van, del tipo de moneda, recomendaciones previas, etc.) y durante el viaje. Además, la agencia estima un presupuesto con el que cada viajero ha de contar para transporte, comida, alojamiento y las actividades que se realizan. Es una cifra calculada en función de viajes anteriores, pero varía dependiendo de cada grupo.

“Viajar con nosotros sale bastante más económico que hacerlo con una agencia tradicional, pero quien viaje con Alma Mochilera debe querer hacerlo de esta manera diferente. Que sea más económico tiene que ser un plus pero no la razón principal de elegirnos”, subraya su propietario.

El perfil de sus clientes es muy amplio: de entre veintimuchos años hasta los sesenta, pero siempre con algo en común: son personas con de mente abierta y con ganas de conocer gente.

Gonzalo se considera muy afortunado, porque Alma Mochilera ha superado las expectativas que tenía para estos primeros dos años, y destaca que lo mas gratificante de su trabajo es cuando sus clientes le comentan que el viaje les ha cambiado el chip y ver cómo gente tan diferente y de edades tan dispares crean una relación de amistad tras haber viajado juntos.

María Quintana

 

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