AImagine: Diseñar los escenarios futuros para no improvisar cuando lleguen

Teresa Ramos dejó Accenture, se fue a Australia y volvió con un proyecto que combina prospectiva e IA para preparar a las empresas ante la incertidumbre

Teresa Ramos no ha fundado una empresa porque viera una oportunidad de negocio en un powerPoint. La creó después de pasar tres meses en Australia sin billete de vuelta, haciendo surf y preguntándose qué estaba haciendo con su vida. Esa pausa deliberada ha sido el punto de partida de AImagine The Future, una consultora que combina prospectiva e inteligencia artificial para diseñar los escenarios futuros de sus clientes. Teresa Ramos no ha fundado una empresa porque viera una oportunidad de negocio en un powerPoint. La creó después de pasar tres meses en Australia sin billete de vuelta, haciendo surf y preguntándose qué estaba haciendo con su vida. Esa pausa deliberada ha sido el punto de partida de AImagine The Future, una consultora que combina prospectiva e inteligencia artificial para diseñar los escenarios futuros de sus clientes.


Ramos suma diez años de consultoría, los últimos cuatro en Accenture dentro del ámbito de la transformación digital, y ha compaginado siempre ese trabajo con la docencia en el ISD Business School de Madrid.

En enero de 2025 decidió parar. «Estaba metida en una rueda en la que la prisa me podía y ya no pensaba», explica. «Estaba demasiado atenta a lo inmediato y no tenía perspectiva.»

Pasó tres meses en Australia haciendo surf y lo que encontró al otro lado de esa pausa no fue descanso, sino dos disciplinas que hoy sostienen su proyecto: el diseño de escenarios futuros y el Complex Problem Solving (CPS). Esta última, una disciplina nacida de las ciencias de la complejidad, tiene en España a Javier González Recuenco como su principal referente, y es con él y su empresa Singular Solving con quien Ramos colabora en esa parte de sus proyectos. El CPS resuelve problemas que no tienen precedentes, en los que pesa con fuerza el llamado «factor X»: la complejidad de las relaciones humanas.

Resuelta esa urgencia con el CPS, entra en juego la segunda disciplina: el diseño de escenarios, con el que Ramos decidió enfocar su destino profesional creando AImagine.

La lógica de funcionamiento es sencilla de enunciar y compleja de ejecutar: en lugar de apostar por un único plan de futuro para una empresa o un sector —que puede quedar obsoleto como consecuencia de cualquier cambio imprevisto— se diseñan cuatro escenarios posibles, cada uno con su propio mapa de riesgos y su plan de acción correspondiente.

El primero de los cuatro arquetipos que sirven para esa planificación es el más optimista, que todo siga evolucionando positivamente con mejoras graduales; el más dramático afronta la posibilidad de que todo vaya mal y, entre medio está el escenario de transformación, en el que una crisis se convierte en oportunidad. Por último, se valora un posible continuismo, sin grandes variaciones.

«Con estos cuatro escenarios futuros posibles y probables evitas los riesgos de un plan único», explica Ramos. «Cuando llega ese momento de incertidumbre, tú ya has pensado en esa posibilidad, ya tienes un mapa de riesgos y un plan de acción para que la incertidumbre no te paralice».

El ingrediente que Ramos añade a esta metodología –y que configura la propuesta diferencial de AImagine— es la inteligencia artificial. No como producto ni como fin, sino como herramienta para acelerar el análisis de datos y detectar señales de cambio con mayor rapidez.

«No soy una empresa de IA», deja claro. «Soy una empresa de diseño de escenarios futuros que usa la IA para ser más eficiente».

El flechazo con la IA

La consultora de Teresa Ramos trata de que las empresas estén preparadas ante cualquier escenario futuro.

Su primer contacto con la inteligencia artificial generativa fue, como el de muchos, con la llegada de ChatGPT en noviembre de 2022. La reacción no fue de curiosidad moderada, sino de impacto inmediato. «Me quedé fascinada y a la vez pensé que esto va a cambiarlo todo», recordó. «Llevo diez años en transformación digital. Vi cómo llegó el big data, el cloud computing, el agile…Y esto era distinto, tanto en la profundidad como en la velocidad del cambio».

Desde entonces decidió ampliar su formación en la materia e integrar la IA en su proyecto. De hecho, su estrategia de escenarios combina ChatGPT y Claude. Esta última, ­la IA desarrollada por Anthropic, es la que más utiliza en proyectos complejos, por su capacidad analítica, junto con Perplexity para la búsqueda de información y NotebookLM para el análisis de documentos.

Clientes en sectores de alta incertidumbre

El perfil de cliente al que se dirige AImagine no es aleatorio. Ramos ha identificado un conjunto de sectores donde la incertidumbre no es una contingencia sino una condición estructural: energía, salud, tecnología, educación y logística. Todos ellos comparten la característica de estar sometidos a presiones simultáneas de cambios tecnológicos, variaciones regulatorias y transformaciones geopolíticas.

«Son sectores que, o bien están siendo transformados por la IA o tienen una variabilidad muy alta según las condiciones del mercado», explica.

Su primer proyecto piloto va dirigido a una empresa mediana del sector del arte, para el que diseña los cuatro escenarios en los que se puede mover el sector en España dentro de diez años.

El modelo de su negocio es el de una consultora independiente que construye equipo por proyecto según las necesidades específicas de cada encargo. «Cada proyecto tiene necesidades distintas y voy construyendo equipos por proyecto», apunta. «Es como trabaja la mayoría de consultoras independientes.»

Cantabria como base

AImagine The Future está participando en el programa EIBTS que Sodercan, la agencia de desarrollo regional de Cantabria, ha orientado a empresas de innovación con base tecnológica.

Ramos superó la primera fase de selección —de 40 proyectos a 20— y espera saber si pasará a la siguiente ronda, que reducirá ese grupo a diez.

«Me parece una convocatoria muy interesante», valora. «Han juntado a quienes tenemos este tipo de inquietudes y nos han dado muchas herramientas», comparte.

Que una empresa de esta naturaleza tenga su base en Cantabria y no en Madrid o Barcelona, no es un detalle menor. Ramos, que pasó diez años en la capital y ha elegido volver al norte para lanzar su proyecto, asegura que es una decisión meditada. Lo que construye aquí para su propio negocio –con metodología anglosajona, herramientas de última generación y un enfoque que mira a diez años vista– es, en el fondo, lo mismo que vende a sus clientes: prepararse para un futuro que todavía no existe, pero que conviene tener pensado.

Alberto Fernández

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