‘Nos perdimos las revoluciones industriales pero estamos muy bien posicionados ante la digital’
CELESTINO GARCÍA ROMERO, DIRECTOR GENERAL DE AMETIC
España se quedó al margen de las dos primeras revoluciones industriales, pero esta vez llega en buena posición: es el séptimo país de la UE en digitalización, por delante de Alemania, Francia o Italia. Así lo expuso el director general de AMETIC, la patronal española de las empresas TIC, Celestino García Romero, en el Círculo Empresarial de Cantabria Económica, donde reclamó más financiación para la innovación. También se mostró convencido de que la inteligencia artificial será la gran palanca para las pymes. Su mensaje a los empresarios cántabros fue una invitación a superar el miedo a crecer.España se quedó al margen de las dos primeras revoluciones industriales, pero esta vez llega en buena posición: es el séptimo país de la UE en digitalización, por delante de Alemania, Francia o Italia. Así lo expuso el director general de AMETIC, la patronal española de las empresas TIC, Celestino García Romero, en el Círculo Empresarial de Cantabria Económica, donde reclamó más financiación para la innovación. También se mostró convencido de que la inteligencia artificial será la gran palanca para las pymes. Su mensaje a los empresarios cántabros fue una invitación a superar el miedo a crecer.
España no debería perder esta ocasión. Ese fue el espíritu del mensaje que lanzó Celestino García Romero, director general de AMETIC, en la última edición del Círculo Empresarial de Cantabria Económica antes del parón estival. En un acto organizado en colaboración con el Clúster Tera, que agrupa a las empresas y organismos cántabros vinculados a las tecnologías de la información, defendió ante empresarios, representantes institucionales y miembros del ecosistema tecnológico regional que la digitalización y la inteligencia artificial pueden convertirse en la palanca más eficaz para el crecimiento de las empresas y de territorios como Cantabria.
‘En digitalización estamos por delante de Alemania, Francia o Italia’
“En España nos perdimos la primera revolución industrial, nos perdimos la segunda e intentamos engancharnos a la tercera, pero estamos en un momento magnífico para incorporarnos a esta revolución digital”, afirmó.
García Romero dibujó un panorama optimista sobre la posición de nuestro país en la nueva economía digital, aunque advirtió de que el éxito dependerá de la capacidad para retener talento, impulsar la innovación y construir un marco regulatorio más favorable para las empresas.

Su asociación, AMETIC, cumple ahora 40 años y hay pocas patronales en España que tengan su peso. Cada septiembre cierra los cursos de verano de La Magdalena reuniendo en Santander a todo el sector, a ponentes internacionales de primer orden y a los responsables políticos. En su seno incluye unas 300 entidades y representa a más de 15.000 empresas vinculadas al sector tecnológico y digital, desde gigantes estadounidenses y asiáticos que operan en nuestro país hasta compañías españolas de tamaño medio, startups, centros tecnológicos, universidades politécnicas y colegios profesionales. El Clúster Tera cántabro es uno de sus socios.
García Romero llegó a la dirección de AMETIC tras una pasar por Telefónica y Ericsson Mobile antes de desarrollar el grueso de su carrera en Samsung, donde llegó a ser vicepresidente corporativo para España.
Ahora, desde AMETIC defiende la necesidad de aligerar las cargas administrativas que afrontan las empresas tecnológicas y puso como ejemplos a imitar el Régimen 28, una iniciativa comunitaria que permitirá que una empresa creada en un país de la Unión Europea opere en cualquier otro sin necesidad de registrarse en ese Estado.
“Quizá las cosas no avanzan tan rápido como nos gustaría, pero se están atacando algunos de los problemas estructurales que dificultan el crecimiento de las compañías digitales”, señaló.
Retener el talento
García Romero destacó el potencial del talento español y recordó que el país cuenta con universidades, centros de investigación y escuelas técnicas que forman profesionales con mucha demanda en el ámbito internacional. “Está saliendo muy buen talento de nuestras universidades y centros formativos. El problema es que existe una competencia mundial por ese talento”, explicó, “y hay que encontrar la forma de retenerlo”.

Destacó el papel de la Universidad de Cantabria, que consideró un ejemplo de generación de profesionales de calidad en ámbitos como las telecomunicaciones, la informática, las matemáticas, la física o la inteligencia artificial.
Recordó que la demanda de especialistas supera ampliamente la oferta disponible, un problema que no afecta solo a las empresas españolas del sector sino al conjunto de Europa y de las economías avanzadas. Para afrontarlo, defendió impulsar las vocaciones tecnológicas, cerrar la brecha de género que persiste en algunas disciplinas y favorecer el retorno de los profesionales españoles que desarrollan su carrera fuera.
España, en buena posición
El director de AMETIC situó a varias firmas españolas en la primera línea de las tecnologías más avanzadas del mundo, aunque no resulten conocidas por el gran público. “Hay empresas españolas trabajando en cuántica o en fotónica que pueden mirar de tú a tú a cualquier actor internacional”, aseguró.
Lejos de la visión pesimista que suele acompañar a los debates sobre competitividad, García Romero sostuvo que España parte de una posición favorable dentro de Europa. Recordó que el país ocupa el séptimo puesto entre los 27 Estados de la UE en materia de digitalización, por delante de Alemania, Francia o Italia. “Tenemos excelentes infraestructuras de comunicaciones y una posición que debemos aprovechar”, insistió.
‘Tenemos excelentes infraestructuras de comunicaciones y una posición que debemos aprovechar’
Ese contexto ofrece una oportunidad especialmente interesante para regiones como Cantabria, “capaces de combinar calidad de vida, conectividad y disponibilidad de talento”.
La digitalización, argumentó, está rompiendo las barreras geográficas tradicionales: empresas y profesionales pueden prestar servicios desde cualquier territorio, lo que abre posibilidades nuevas para comunidades alejadas de los grandes centros económicos: “Hoy es perfectamente compatible vivir en una ciudad como Santander y trabajar para clientes de cualquier lugar del mundo”, dijo. De ahí, el peso que van a tener la cultura, las personas y los espacios de calidad en la atracción de talento.
La IA, una oportunidad

La inteligencia artificial ocupó buena parte del debate. Frente a quienes temen una destrucción masiva de empleo, García Romero se mostró confiado. Reconoció que la discusión sigue abierta y que hay posiciones enfrentadas dentro del propio sector, pero consideró que para un país como el nuestro, donde predominan las pequeñas y medianas empresas, la IA representa una oportunidad: “España es un país de pymes y su empoderamiento va a venir de la inteligencia artificial”, aseguró.
Dio por hecho que estas tecnologías van a permitir que empresas de reducido tamaño accedan a herramientas que antes estaban reservadas a las grandes corporaciones y citó, como ejemplo, los sistemas capaces de atender llamadas, procesar documentación, automatizar tareas administrativas o mejorar la gestión empresarial mediante soluciones asequibles. “Hay tecnología barata, industrializada y accesible que puede mejorar la cuenta de resultados de muchas empresas en muy poco tiempo”, afirmó.
Reconoció, no obstante, que la IA plantea desafíos relevantes en el uso de datos, la transparencia de los algoritmos, los posibles sesgos y la propiedad intelectual. Sobre este último punto se refirió al creciente debate por el uso de contenidos digitales para entrenar los modelos y apuntó a un copago que retribuya a los creadores por ese uso.
‘Hay que tener niveles altos de ambición, porque nuestros competidores los tienen’
Más allá de la IA generativa, el director general de AMETIC identificó varias tecnologías estratégicas llamadas a desempeñar un papel clave en la próxima década: la computación cuántica, la fotónica, los microchips, las tecnologías espaciales y las grandes infraestructuras de computación.
Destacó la gigafactoría de inteligencia artificial que está prevista en Barcelona y animó a las empresas cántabras a “abrazarse, porque necesitará muchos proveedores cercanos”. También recordó la gran inversión prevista por Amazon para levantar uno de los mayores centros de datos de Europa en Aragón. Estas infraestructuras, explicó, generan empleo directo pero también una amplia actividad económica asociada, vinculada a la construcción, la ingeniería, la seguridad, los servicios inmobiliarios o la energía.
La energía, factor estratégico
La expansión de los centros de datos y de las infraestructuras asociadas a la inteligencia artificial está multiplicando las necesidades energéticas y eso genera inquietud sobre la capacidad de algunas regiones para atraer inversiones.

García Romero reconoció que se trata de un debate creciente y señaló que las compañías energéticas, tradicionalmente ajenas a este ecosistema, están adquiriendo un papel central, porque se necesita contar con ellas. Evitó pronunciarse sobre posibles desequilibrios territoriales aunque defendió una estrecha colaboración entre administraciones y empresas para facilitar los proyectos estratégicos.
El mensaje final del director general de AMETIC fue una invitación a la ambición. Animó a las empresas a perder el miedo al crecimiento y a emplear la digitalización como herramienta de competitividad: “Siempre nos da vértigo contratar al empleado número 51 o al 251 [los números críticos para la representación sindical] pero tenemos que tener niveles altos de ambición, porque nuestros competidores los tienen”, señaló.
A su juicio, España dispone de talento, capacidad científica, infraestructuras digitales y empresas innovadoras suficientes para ocupar una posición relevante en la nueva economía tecnológica. La clave estará en convertir esas fortalezas en proyectos capaces de crecer y competir a escala internacional.
Rubén Alonso



