A fondo

Una crisis que nos dejó exhaustos, una recuperación débil y un futuro incierto

A pesar de alcanzar el mismo PIB, los empresarios creen que nada es parecido a 2008

Reciba la revista de cada mes en su domicilio

Diez años después de la caída de Lehman Brothers pocas cosas son iguales. En política, se han roto los bipartidismos en casi todos los países donde eran hegemónicos, y se ha abierto paso al populismo, un fenómeno que antes de la crisis era marginal. En lo económico, ha sido una década perdida, al menos en España. Cantabria representa como casi ningún otro lugar esa circunstancia porque la comunidad autónoma acaba de volver al punto del PIB en el que estaba en aquel momento. Pero sería engañoso suponer que la situación económica es, por fin, como la de entonces. En realidad, se parece tan poco como la política. Entonces vivíamos la espuma de la euforia económica, ahora sufrimos una incertidumbre permanente. Se gasta con más cautela, son pocos los que toman decisiones a largo plazo que antes eran habituales, como comprar la vivienda familiar; se da por sentado que un trabajo dura lo que dura y lo que entonces parecía un salario intolerablemente indigno, ser mileurista, ahora es aceptado casi con emoción.


Si el PIB fuese un indicador tan fiable como suponemos, ahora estaríamos viviendo tan felices y confiados en el futuro como a finales de verano de 2008, justo antes de la crisis de las subprime en EE UU. España estaba creciendo a ritmos del 4% y la Administración no solo no trataba de moderar la lujuria inversora que vivía el país, sino que contribuía a ella con presupuestos que, al menos en Cantabria, no se habían conocido nunca antes ni se han vuelto a ver después. En lugar de hacer una política anticíclica y guardar para tiempos peores, la estrategia era darle toda la presión posible a la caldera, utilizando incluso los caminos extrapresupuestarios que la picaresca nacional inventaba. Se generaba una ingente deuda aplazada pero parecía sencilla de pagar, en unos años en que la recaudación tributaria crecía de una forma desaforada, gracias a unas compulsivas compraventas de viviendas, que provocaban una auténtica riada de ingresos fiscales. Nadie imaginaba que ese río podía secarse en poco tiempo y lo que parecía fácil de pagar entonces iba a convertirse en una bola de nieve imposible de digerir.


Lorenzo Vidal de la Peña – CEOE
‘Las empresas cántabras supervivientes aún luchan por cerrar una etapa’

1.– En cuanto al ámbito empresarial, el nivel de recuperación no es homogéneo ni en cuanto a tamaño de empresas ni en cuanto a comunidades. Y no se puede decir que Cantabria ocupe un puesto que podamos celebrar. Se han recuperando las grandes empresas en España pero el tejido empresarial en Cantabria está compuesto por pymes y autónomos en más del 90%, así que los que han sobrevivido están luchando todavía por cerrar una etapa.

2.– El empresariado no está para poner nota a la gestión política. Tampoco para echar la vista atrás. Cuando los empresarios y empresarias nos agrupamos es para decir qué necesitamos y que creemos que se debe hacer ahora y para el futuro posiblemente porque el tiempo político y el de la empresa son diferentes. Nos preocupa mucho más lo que se puede y debe hacer ahora para contribuir al crecimiento de la economía y al desarrollo de la comunidad que seguir mirando al pasado.

3.–Una economía con una fuerte dependencia de un sector volátil como es el turismo te hace frágil como territorio y esa es una de las preocupaciones de todos aquellos a quienes nos inquieta el modelo de Cantabria. Si a esto se suma una importante dependencia del consumo interno, la fragilidad es alarmante. La prueba es que las empresas que operaban en diferentes mercados soportaron mejor el impacto de la crisis.

4.– Siempre y nunca son conceptos demasiado rotundos para aplicarlos hablando de economía y futuro pero lo cierto es que la crisis ha propiciado algunos cambios que han venido para quedarse, no sé si para siempre pero al menos mucho tiempo. Por poner un ejemplo, todos hemos cambiado como consumidores y ya no pensamos solo en “tener” coche, casa etc, sino en disfrutar. Se están implantando nuevos modelos de negocio incluso en empresas con fórmulas muy consolidadas. Somos un consumidor diferente y eso hará las empresas diferentes.


Todo cambió sin previo aviso en 2008 y el brillante escenario económico español se tornó en negro oscuro durante mucho más tiempo del que nadie podía imaginar. El presidente Revilla se mostraba seguro en aquellas navidades de que para finales de 2010 la crisis se habría superado. En 2009 ese horizonte luminoso lo ponía un poco más lejos pero no mucho, y su sucesor, Ignacio, por fin creía ver alborear en 2013. Todos los políticos han tratado de insuflar optimismo entre una población empresarial absolutamente desmoralizada, pero la crisis, que comenzó más tarde en la región que en las demás comunidades, también ha tardado mucho más en disiparse. Tanto que aún hoy nadie la da del todo por concluida.


Carlos Hazas. Banco Santander
‘El ahorro es vital para que España pueda autofinanciarse’

1.– En España, durante los seis últimos años hemos estado resolviendo nuestros desequilibrios mediante la recuperación de la competitividad perdida, la reducción del déficit por cuenta corriente, el ajuste del sector inmobiliario y con el saneamiento del sector financiero. En muchos indicadores, especialmente en aumento del PIB, exportaciones o balanza comercial, tanto en España como en Cantabria sí que hemos alcanzado posiciones similares o superiores. Además, la estructura del sistema financiero español es ahora mucho más eficaz y sólida que antes de la crisis. Sin embargo, un país que tiene una deuda pública equivalente al 100% de su PIB y necesita del ahorro internacional para financiarla tiene que prestar especial atención al déficit público.

2.–  Siempre es necesario seguir avanzando en las reformas. En primer lugar, las empresas tienen que apostar por la diversificación y mejorar la competitividad. El mercado doméstico no es suficiente para tener escala en una economía globalizada y es necesario crecer en tamaño, invertir en tecnología e I+D, mejorar la calidad de nuestros productos y servicios y fomentar el emprendimiento.

3.– Su posición de partida era peor que la de otros países de Europa. La crisis tuvo que ver con factores internacionales relacionados con desequilibrios macroeconómicos, que generaron un gran superávit de cuenta corriente en ciertos países (China, Asia, emergentes) con su correspondiente déficit de cuenta corriente en países maduros (especialmente en EEUU, RU, Irlanda, España, Portugal, Grecia…) y, como consecuencia, de la falta de ahorro interno y una pérdida de competitividad de estas economías. Estos desequilibrios derivaron en altos niveles de deuda en estos países. Además, hubo factores domésticos específicos en España, como un crecimiento económico excesivamente concentrado en el sector inmobiliario.

4.– La evolución hace que las situaciones sociales y económicas cambien y no tengan por qué volver a ser lo que fueron. Hay una lección macroeconómica importante que extraer de esta experiencia: es clave que la economía española tenga capacidad de autofinanciarse y por tanto es necesario evitar déficits estructurales fiscales y de cuenta corriente. Para ello, hay que fomentar el ahorro doméstico de los españoles para que en última instancia continúe financiando a la economía local en caso de restricciones en el mercado financiero. Además, tenemos que responder a nuevos desafíos globales: fomentar un crecimiento sostenible e inclusivo; crear empleo para absorber el crecimiento de la población activa a nivel mundial, puestos de trabajo que mayoritariamente serán ocupados por personas con habilidades necesarias para la era digital;  y ayudar a las empresas a actuar de forma socialmente responsable.


Hostelería e industria salen de la crisis, construcción, no

Después del rosario nunca antes visto de suspensiones de pagos, todavía en 2014 las empresas de Cantabria se veían sometidas a un riesgo de default del 9,89%. Es decir, que según sus propias cuentas, una de cada diez debería plantearse seriamente presentar concurso de acreedores.

Si la crisis es historia o no es opinable, pero lo cierto es que, a mediados de 2016, todavía un 8% de las empresas cántabras no podían atender sus compromisos financieros con sus recursos ordinarios y estaban al borde del concurso. Afortunadamente para todos, ese verano fue exultante para la hostelería, lo que mejoró sensiblemente la situación de ese colectivo, y a partir de 2017 por fin empezó una rápida mejoría en la industria, lo que permitió que otro sector más cruzase a la otra orilla, la de la tranquilidad.


Blas Mezquita – Sniace
‘Las cosas no volverán a ser igual, pero lo fundamental es haber aprendido la lección’

1.– La crisis que hemos atravesado supuso tal golpe al tejido económico y social que aún no hemos vuelto a los niveles de bienestar anteriores al 2008 a pesar de los grandes esfuerzos desplegados en los últimos años. Desde un punto de vista particular, Sniace ha llevado a cabo una intensa labor para retomar la actividad y volver a convertirse en un motor de desarrollo, pero todavía no se está operando el complejo industrial a pleno rendimiento.

2.– Las recetas económicas desplegadas en plena crisis vinieron dadas, en gran parte, por el Memorándum de Entendimiento con Bruselas. La aplicación de las medidas es un asunto controvertido, porque algunas de las medidas que se tomaron tuvieron un gran impacto socioeconómico. Baste recordar que el cambio de regulación del mercado energético condenó a muchas empresas, entre ellas Sniace, a cesar su actividad. El periodo será objeto de estudio por mucho tiempo, pero lo que es más importante para nosotros ahora es asegurar nuestra posición en el nuevo marco creado tras la crisis. Por eso, tras llegar a un acuerdo con los acreedores en 2014, conseguimos reabrir nuestra fábrica y hoy aspiramos a facturar 100 millones de euros en 2020 y a generar un ebitda de 20 millones de euros.

3.–Las causas de este mayor impacto hay que buscarlo, en mi opinión, a un cúmulo de razones históricas y estructurales que hicieron que estos países tuviesen problemas con la inflación y la deuda pública. En el caso de nuestro país, la situación se agravaba con un modelo económico con un peso significativo del sector inmobiliario. El estallido de la burbuja inmobiliaria vino a certificar la necesidad de apostar por un crecimiento equilibrado. España dispone de un tejido industrial avanzado e innovador, que es capaz de hacerse un hueco en los mercados internacionales por méritos propios. Sin embargo, nuestros esfuerzos se ven disminuidos si no existe la capacidad o voluntad política para remover los obstáculos que nos restan competitividad frente a nuestros competidores internacionales.

4.– No es ningún secreto que hay cosas que nunca volverán a ser igual. Lo fundamental es que hayamos aprendido la lección para que no se vuelvan a repetir los errores que nos llevaron al abismo. Uno de estos errores fue la excesiva dependencia de la financiación bancaria, que llevó a muchas empresas a estar expuestas a un “Credit Crunch”. En Sniace hemos aplicado la lección y hemos financiado la vuelta a la actividad recurriendo al mercado, mediante la palanca de la ampliación de capital y buscando la flexibilidad tanto en nuestra cartera de productos como en el área energética, donde se ha invertido más de 5 millones de euros, para que circunstancias similares a las vividas en la crisis no signifiquen un impacto tan severo.


Quienes no alcanzaban tierra firma eran los empresarios de la construcción. A pesar de que su situación era tan penosa que solo podía mejorar, no lo han conseguido hasta ahora. Solo la rehabilitación de viviendas, en el sector privado, y las pequeñas obras públicas que puede permitirse el Gobierno regional mantienen al sector con respiración asistida.

Es muy representativo lo que ha ocurrido con la Consejería de Obras Públicas. De ser una de las consejerías estrella del Gobierno pasó a ser irrelevante durante el mandato de Francisco Rodríguez (PP), cuando se paralizaron por completo las inversiones en carreteras y en promoción de vivienda, y trata de sacar ahora la cabeza con obras municipales que consumen muchos menos recursos y tienen más repercusión social y política.


Luis Hervella. Solvay
‘Nos vimos obligados a buscar mercados fuera y ahora somos una fábrica de dimensión mundial’

En Solvay Torrelavega sentimos desde el inicio la fuerte recesión por la intensa caída de los mercados donde operamos. Nuestro principal producto, el carbonato sódico, sirve fundamentalmente para fabricar vidrio, cuyos principales destinatarios son la construcción de edificios y la fabricación de automóviles. Estos dos mercados se vieron fuertemente impactados por la crisis, especialmente en España, lo que supuso una importante reducción de la producción de la fábrica. En algunos meses, llegamos a estar al 50% o 60% de la capacidad productiva, cuando la planta suele funcionar al 90% o 100%.   

La fábrica de Solvay en Torrelavega tiene unos costes fijos muy importantes –el más significativo, el elevado precio de su factura energética– por lo que se hacía absolutamente necesario encontrar otros mercados y esto lo conseguimos gracias a la exportación.

Tras esta crisis tan profunda, nos hemos sabido adaptar a la nueva realidad de los negocios. Ahora nuestro mercado es mucho más global y, como consecuencia, mucho más exigente. El tener que exportar más del 50% de toda la producción nos ha supuesto un reto muy relevante en la mejora de la calidad que se requiere, no sólo en los mercados farmacéuticos o alimentarios, sino en cualquiera de los que trabajamos.

En todos estos años, nuestra principal preocupación ha sido mantener un excelente nivel en la seguridad y salud de todos los trabajadores que operan dentro de nuestro complejo industrial, algo que a veces se corre el riesgo de olvidar cuando hay una crisis tan fuerte. También hemos hecho un esfuerzo muy grande para salir de la recesión mejorando la innovación y la sostenibilidad de nuestra planta, gracias a lo cual ahora estamos mejor preparados para afrontar este nuevo ciclo económico.

En resumen, si antes apenas llegábamos a exportar el 30% de nuestra producción, ahora exportamos prácticamente el 60%. Esto nos obliga a operar en mercados mucho más competitivos y mucho más exigentes desde el punto de vista de la calidad.

Hemos tenido que hacer esfuerzos importantes, sobre todo desde el punto de vista de los costes, pero eso nos ha llevado a convertirnos en una fábrica de primera clase y de dimensión mundial. Y todo ello se ha hecho incrementando nuestra cultura de responsabilidad social y desarrollo sostenible, cuya principal preocupación es la mejora de la seguridad y salud de los trabajadores. 


Otro ejemplo son las concejalías de Obras y Urbanismo, que todos los partidos se disputaban ferozmente hace una década, cuando todo aquello que tenía que ver con el planeamiento y la construcción movía cantidades ingentes de dinero y de influencias. Ahora apenas son significativas, porque nadie pide licencias, el suelo calificado está retenido por los bancos, y los planeamientos paralizados, porque los ayuntamientos ni siquiera han aprovechado esta década perdida para ponerlos al día. Los pocos actualizados han sido tumbados por los tribunales, lo que deja a la región en una situación urbanística disparatada, sin apenas otro margen de maniobra que la intervención manu militari del Gobierno regional a través de un mecanismo urbanístico que debía ser de último recurso, los psires.


Juan de Miguel – SIEC
‘El descalabro ha sido tan enorme que no se recuperarán muchos aspectos socioeconómicos’

1.- Han pasado diez años desde que comenzó la crisis y no solamente no se ha recuperado la posición que tanto Cantabria como España tenían en el año 2008 sino que es muy probable que todavía se necesiten algunos años más para aproximarse. El descalabro ha sido tan enorme que los temas socioeconómicos no volverán a asemejarse a los que vivimos entonces.

2.- A tenor de los resultados, no parece que la política aplicada fuera la más idónea para salir de la crisis. No hay más que ver que en estos diez años el endeudamiento público ha crecido en 700.000 millones de euros lo que quiere decir que no se han llevado a cabo las verdaderas políticas de ajustes del gasto y sin recortar servicios esenciales. La actividad ha decrecido en todos los sectores pero los ingresos impositivos y el tamaño de las administraciones sigue siendo el mismo. Además, se han recortado las inversiones en obra pública con lo cual el empleo ha caído de forma brutal en el sector.

3.- Porque estos países no pueden soportar el enorme gasto social cuando baja la actividad general, ya que su economía depende demasiado de  los servicios y de  la construcción y carecen de un buen soporte industrial, clave para la estabilidad del empleo. Además, tienen todos ellos una economía con bajos índices de productividad y demasiada economía sumergida.

4.-Afortunadamente, muchas cosas de las que pasaron ya no podrán volver a suceder en los próximos años, pero como la economía es cíclica, en otras volveremos a tropezar en la misma piedra. Está claro que el déficit no crecerá, entre otras cosas porque la UE no nos lo permitirá, y tenemos por delante una ardua tarea para rebajar la deuda. Las familias al no poder disponer de financiación para la compra más importante de sus vidas que es la vivienda, acudirán al alquiler como en otros países de Europa. Las exportaciones son y serán un apoyo importante en el desarrollo económico de muchas empresas y en el mantenimiento del empleo estable. Seguiremos dependiendo demasiado de sectores estacionales como el turismo y el comercio y ello seguirá produciendo empleos más precarios, acordes con su actividad.


El centro urbano se queda sin actividad

En estos diez años ha desaparecido la mitad del sector financiero español (las cajas de ahorros), prácticamente todo el sector promotor y buena parte de las constructoras. Cantabria no se ha librado de ese tsnunami general, con la excepción de que su Caja fue una de las pocas que pudo reconvertirse en banco, al acertar en su asociación con las cajas de Asturias y de Extremadura, más saneadas. La epidemia del cierre de oficinas bancarias, dejó una ristra de locales vacíos, muchos de los cuales siguen sin ocuparse.


Alberto Fuentes. Ferroatlántica
‘La gente se ha dado cuenta de lo importante que es la industria’

1.– Si atendemos a las grandes cifras, en España ya hace un par de años que hemos regresado al nivel previo, y en Cantabria quizá mucho más recientemente. Otra cosa es que la recuperación haya resuelto todos los problemas estructurales. Seguimos con muchas tareas pendientes en materia de energía, innovación, apoyo al emprendedor, formación profesional, vivienda, calidad del empleo… No se trata tanto de recuperar exactamente la posición de partida como de fabricarse una nueva que pueda dar oportunidades económicas y de bienestar. Cada uno hemos de hacer las cosas lo mejor posible.

2.– Hemos salido de la crisis de hecho; por tanto, alguna decisión correcta se habrá tomado. Lo que sí se ha percibido es que Bruselas podría haber sido un poco más flexible en requisitos y plazos, y el Banco Central Europeo más activo, como lo fueron la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra. Hubo una obsesión con la credibilidad y con el déficit público, quizá por influencia de gran gasto del estado en Grecia. Pero España no tenía problemas de equilibrio antes de la crisis, sino que fueron provocados por ella. Se podía haber modulado un poco más el ajuste, pero los países centrales de la UE se pusieron nerviosos y temieron efectos de contagio. A toro pasado es fácil señalar fallos.

3.– También afectó a Irlanda, que no es precisamente mediterránea. En general, tras la instauración del euro hubo grandes préstamos de los bancos del norte de Europa a los bancos y consumidores del sur y eso creó excesos inmobiliarios y un nivel de gasto de los hogares sostenido por un crédito muy fácil. Cuando eso termina, por el pánico de 2008, países como España se quedan en una posición frágil, se deterioran los balances de las entidades financieras, las empresas endeudadas pasan muchos apuros y las familias empiezan a tener dificultades para atender sus deudas. Ahí vienen los EREs, las quiebras, los desahucios, en fin, el drama de una recesión grave. Para salir de esa espiral negativa obtuvimos la solidaridad de la Unión, pero con unas condiciones que deberían haber sido más matizadas, por el propio bien de la Unión, que ha salido muy tocada ante los ciudadanos.

4.– Es complicado que volvamos a tener un nivel de construcción residencial y civil como existía con el flujo de crédito anterior a 2008. Las entidades financieras se han vuelto más cautas, y también los consumidores. Los gobiernos invierten más moderadamente. Por otro lado, en la recesión la gente se ha dado cuenta de lo importante que es la industria, especialmente la exportadora, la que está en el mercado global. Empresas como Ferroglobe han sido esenciales para la resistencia de la economía española en un tiempo arduo. Espero que quede como convicción social este valor de la industria innovadora y que está comprometida con el empleo de calidad, la formación profesional y con el desarrollo sostenible.


Pero no son los únicos. Todo el centro de Santander ha quedado como un inmenso cascarón vacío, con decenas de edificios administrativos y de negocios sin utilizar, que buscan un nuevo destino y no lo encuentran. Tabacalera abandonó el edificio de la calle Antonio López y la fábrica-convento de la calle Alta. Liberbank estaría encantado de encontrar un comprador para la que fue sede de Caja Cantabria en la Plaza Porticada. La Cámara de Comercio buscó infructuosamente un comprador para su sede, en esa misma plaza. El Banco de España cerró su palacete de Santander. La mitad de la sede del Santander no se utiliza. Viesgo se llevó sus oficinas del edificio del Banesto, en Hernán Cortés; el palacete de la antigua Cámara de la Propiedad sigue a la espera de un destino; el Gobierno abandonó definitivamente los planes para construir en el solar de su antiguo emplazamiento y, aunque acaba de desprenderse de Aqua y la residencia Marcano, tiene en venta la Quinta Labat y varias propiedades más.


J. Luis Glez. Pescador – ABC Logistic
‘La economía ‘low cost’ hará peligrar el Estado del Bienestar’

1.– No. Ni en España, ni en Cantabria. En mi opinión, todavía no se han conseguido recuperar los niveles de actividad económica de entonces, sobre todo en los aspectos básicos de nuestra sociedad: beneficios empresariales y derechos socio-económicos de los trabajadores que nunca volverán a ser iguales, pues habrá retrocesos y avances; en definitiva, evolución del modelo económico de la sociedad para adaptarse a sus nuevas circunstancias demográficas y sociales.

2.– Considero que hubo una primera etapa en la que no solo no fue la adecuada, sino que estoy convencido que fue contraproducente. Se tomaron medidas para intentar reactivar la economía pensando que nos encontrábamos ante una crisis coyuntural cuando en realidad estábamos ante una crisis casi sistémica, que precisaba de otro tipo de medidas estructurales, que prácticamente ni se han planteado en nuestro país, después de diez años y tres o cuatro gobiernos.

3.–Si, como entiendo, la pregunta se refiere a la Unión Europea, creo que no se puede realizar una simplificación de tipo geográfico, pues no debemos  olvidarnos que junto a España, Italia, Grecia, y Malta (países mediterráneos), Islandia, Irlanda y Portugal se sumaron también “a la fiesta” de los países en crisis. Creo que el nexo común de todos ellos (alto endeudamiento y baja productividad, básicamente) es lo que provocó que les afectase más que al resto de naciones de la UE, tanto a las más potentes (que tienen recursos y suelen estar mejor preparadas), como a las recién incorporadas, que prácticamente no habían tenido tiempo de hacer evolucionar sus débiles economías.

4.– Fundamentalmente los márgenes empresariales, pues uno de los principales efectos de la crisis ha sido la instalación de la economía ‘low cost’ en nuestras sociedades, lo que es genial para el consumidor, sobre todo a corto plazo, porque “socializa” gran cantidad de bienes y servicios, pero –en mi opinión- puede hacer peligrar el Estado del Bienestar tal como se concebía hasta ahora en Europa, aproximándonos lenta y paulatinamente al modelo ultraliberal norteamericano, que allí funciona eficientemente, pero que en nuestro viejo continente me parece difícil que se acepte socialmente.


Que los edificios desde los que se movía la economía local hace poco más de una década se encuentren ahora vacíos y sin uso es una buena muestra de cómo ha cambiado todo en estos años y un indicativo de que los centros de decisión se han ido alejando de Cantabria, bien porque las empresas se han vendido o, simplemente, porque han desaparecido.

También es muy sintomático que ya nadie imagine otro uso para estos edificios que el cultural, lo que indica un cambio de paradigma económico. La sede del Banco de España, la del Santander y las antiguas naves de Gamazo se van a convertir en museos.


Antonio Pérez Luzuriaga. IMEM
‘A todos nos gustaría pensar que hemos dejado atrás lo peor’

1.– A pesar del vigoroso crecimiento de la economía española diría que no y, en todo caso, podría hablarse de una mejoría por sectores: mientras que por ejemplo el turismo ha registrado records y su recuperación parece más que palpable, sectores como la banca o la construcción por desgracia parecen continuar con su particular travesía por el desierto diez años después.

2.– La recuperación de la economía española ha sido posible gracias a la intervención de organismos nacionales e internacionales, con especial mención al rescate de la banca nacional y las inyecciones de liquidez que realizó el Banco Central Europeo, decisiones que aunque llegaron de modo tardío y un tanto errático evitaron un colapso financiero global. De hecho, parte de estas políticas continúan vigentes y aún está por ver cómo reaccionarán las economías y los mercados ante su progresiva retirada.

3.–No soy especialista en macroeconomía pero, a mi modo de ver, la desigual evolución que se ha producido entre las economías de las locomotoras europeas y las de los países periféricos se debe en parte a las profundas diferencias que ya existían en la propia génesis de la Unión Europea. Ello ha hecho que ante iguales políticas económicas la reacción haya sido asimétrica. Son conocidos por todos los singulares excesos económicos que cometimos en España y que hicieron que el estallido de la crisis fuese más virulento que el sufrido por otros socios europeos.

4.– Posiblemente casi nada vuelva a ser igual, dado que el punto de partida fue una enorme burbuja inmobiliaria apoyada por tasas de morosidad de los hogares insostenibles, pero añorar aquello sería poco práctico. A todos nos gustaría pensar que hemos dejado atrás lo peor y que nos dirigimos a una etapa más estable del ciclo económico, pero aún hay pocos catalizadores que permitan afirmarlo con rotundidad. Ahora bien, sí creo que a largo plazo la evolución económica mundial tenderá hacia la expansión como lo ha hecho siempre a lo largo de la historia y eso es lo que me parece verdaderamente importante. 


En estos años han desaparecido grupos locales de gran dimensión, como Wolder, Idermar, Bolado o Cenavi, que cayó poco antes de iniciarse la crisis, y han sobrevivido, después de declararse en suspensión de pagos, compañías como Sniace, el Racing, Arruti, Conservas Lolín, Edscha, GFB, Construcciones Quintana o Conservas Fredo, en algunos casos con un gran esfuerzo patrimonial de los propietarios. La mayoría han pasado a otras manos, a veces, vendidas por el mero valor como chatarra de sus activos, como ocurrió con GFB. Otras más siguen atravesando grandes dificultades, como la antigua Greyco, reconvertida en Fundinorte.


Fernando Garay. Vitrinor
‘Por desgracia, seguimos sin un tejido empresarial potente’

1.– Por supuesto que no. Las nuevas pautas de comportamiento generadas durante este largo periodo de crisis se mantienen, siguen ahondando en un entorno global de precariedad laboral, de hábitos empresariales cada vez más enfocados al beneficio a corto plazo, sin miramientos a cómo conseguirlo y a través de barreras proteccionistas que solo consiguen burlar las grandes corporaciones.

En España hemos “salido” de la crisis a través de un modelo de negocio basado en el turismo, un sector nada estructural y volátil, por lo que las condiciones anteriores a la crisis, dudo que se recuperen nunca.

2.– Sin un tejido empresarial, sin una diferenciación tecnológica y sin una marca Made in Spain reconocida era difícil pensar en salir de la crisis de otra forma que abaratando los costes vía reducción de salarios y merma de las condiciones laborales, que fue la receta aplicada. Lamentablemente, seguimos sin un tejido empresarial potente, tecnológicamente avanzado, sin estudios enfocados a la industria y a la especialización de los técnicos que necesitan, por lo que a los primeros síntomas de pinchazo del sector turismo o desaceleración, España será de los países que antes y de manera más profunda notarán sus efectos.

3.– Precisamente por la falta de tejido empresarial capaz de operar a nivel mundial e influir en su sector y un gobierno que pudiese dar soporte a la caída de actividad. Con el nivel de endeudamiento que teníamos en España era difícil pensar que el Estado aumentase su nivel de actividad para frenar el parón de la economía, lo que sí pudieron hacer los países del Norte de Europa, donde, lejos de reducir gasto, aumentaron su deuda con inversión.

4.–Por desgracia, no soy optimista. Un modelo de negocios basado en el beneficio a corto plazo, hace que la poca actividad de carácter industrial tienda cada vez más a deslocalizarse a países con mano de obra más barata o a seguir el camino de pérdida de las condiciones de trabajo en España y centralizar nuestra actividad en el sector servicios a través del turismo.


También han desaparecido para siempre fábricas de notable dimensión, como las efímeras Haulotte y Papelera del Besaya o la histórica cristalera de Saint Gobain en Vioño.


Marco Pineda. SIDENOR
‘No estamos en la posición de partida y no volveremos a estarlo’

1.- No, no estamos en la posición de partida y creo que no volveremos a estarlo. Lo que en principio fue una crisis coyuntural se convirtió después en algo estructural. Estamos en un punto diferente a la posición de partida y lo que hemos aprendido en estos años difíciles de crisis económica debemos seguir manteniéndolo para que las empresas continúen su actividad. Nada es como era, el mercado ha cambiado, la financiación ha cambiado y las empresas hemos cambiado. Ese es el reto actual, ser competitivos en el mercado globalizado de hoy en día.

2.- Fue la política económica que se aplicó, en gran medida, cumpliendo demandas de la Unión Europea, que veía cómo los países de la Unión iban sufriendo cada vez más la crisis, incluso llegó a estar en riesgo la propia supervivencia de la Unión Europea y la de la moneda única. Teniendo en cuenta la magnitud de la recesión, es indudable que algunas de las medidas que se tuvieron que adoptar fueron difíciles.

3.-Los países mediterráneos teníamos los mayores niveles de endeudamiento en todos los niveles, desde las familias hasta las empresas, pasando por el propio Estado. Ese nivel de endeudamiento hizo que muchas familias y empresas no pudieran hacer frente a los pagos, lo que derivó, como todos conocemos, en consecuencias dramáticas para los distintos colectivos. En el caso de las familias, en ejecuciones de hipotecas y desahucios; en el de las empresas, en expedientes de regulación de empleo o, en el peor de los casos, en liquidaciones y cierres.

4.- Creo que hay muchas cosas que no deberían ser como antes de la crisis. La burbuja inmobiliaria, el gran nivel de endeudamiento en todos los colectivos son elementos que no se deben de volver a dar, o no habremos aprendido nada de esta gran crisis que acabamos de tener. Aunque la economía sea cíclica y otra crisis vendrá, la virulencia se podrá moderar si intentamos no cometer los errores del pasado.


Las empresas que han eclosionado en esta década no tienen dimensión como para compensar el enorme tejido empresarial desaparecido, con la excepción del grupo torrelaveguense ITM, o del complejo siderúrgico que está creando Santander Coated Solutions en el Puerto, porque la base de la pirámide económica cántabra se ha estrechado preocupantemente y el tramo medio ha sufrido una auténtica revolución, con cierres y ventas masivas de empresas que en 2008 estaban en plena expansión. Muchas, acababan de concluir unas nuevas instalaciones más amplias y lujosas y nunca pudieron justificarlas; otras se quedaron sin inaugurar. Hubo quienes acabaron por felicitarse de que los retrasos en la tramitación urbanística del suelo les impidiesen comenzar las obras.

Ninguna pudo imaginar lo que iba a ocurrir ni lo que llegarían a sufrir en estos diez años.


Roberto González. Tirso CSA
‘Se ha perdido mucho talento y han cerrado empresas históricas’

1.– España ya ha superado el PIB de 2008 pero hay bastantes indicadores lejos de los niveles de ese año. El crecimiento no se ha convertido en empleo. Sólo se han recuperado el 50% de los puestos de trabajo. La tasa de morosidad de los bancos pasó del 1% en el 2008 al 13,6%; hoy estamos por encima del 8%. La tasa de ahorro familiar está muy por debajo del 2008. Y bastantes datos más indican que la huella de la crisis nos acompañará unos cuantos años más. Una parte importante de la recuperación del PIB se ha debido a los bajos precios del petróleo y de los tipos de interés. Estamos fuertemente endeudados y dependemos mucho del petróleo; veremos cómo nos afectan las más que previsibles subidas de estas dos variables.

Cantabria no recuperará su PIB hasta el año que viene. Sin entrar a fondo, lamento profundamente decir que Cantabria es una comunidad en declive. Tiene centrado su crecimiento en los sectores servicios y turismo y así no podremos construir el futuro. El pequeño tamaño de nuestra comunidad nos lastra enormemente.

2.– Difícil pregunta. En el arranque de la crisis, Europa y EEUU tomaron diferentes rutas y hoy los economistas no se ponen de acuerdo para expresar cual fue el mejor camino. Creo firmemente que las reformas que hizo al principio el partido conservador, aunque timoratas alguna de ellas, fueron positivas. Después  se debieron aplicar políticas más expansivas referidas a la inversión productiva.

3.–Los países del mediterráneo (España, Portugal, Italia y Grecia) no presentan unos buenos indicadores económicos en cuanto a deuda y déficit pero esto nunca suele ser muy difícil de corregir. El problema es que presentan unos problemas estructurales relacionados con la “cultura”, como debilidad y corrupción de las instituciones, poca solidez institucional (malversación de fondos públicos, fraude fiscal, despilfarro), economía sumergida…., baja tasa de ocupación, no sostenibilidad de los sistemas de protección social y de pensiones, baja competitividad, bajo nivel de innovación, bajo nivel de la educación superior (no hay ninguna universidad de estos cuatro países entre las 150 mejores del mundo). Todo esto genera una falta de credibilidad a largo plazo

4.– Pocas cosas volverán a ser como antes de la crisis. En estos diez años hemos hecho cambios tremendos para adaptarnos a la nueva situación económica. Muchos no lo han conseguido. Se ha perdido mucho talento. Han cerrado muchas empresas con pies de barro, es verdad, pero también han desaparecido empresas de varias generaciones que hicieron fuertes inversiones y a las que la crisis les cogió “con el pie cambiado”. Además, en estos años, la tecnología ha surgido como de la nada y cuando ya veíamos que nuestra economía crecía de nuevo, empezamos a darnos cuenta que, o nos subíamos a ese carro o nuestros negocios corrían el peligro de desaparecer. Lo que no ha cambiado, ni lo hará nunca, son las palabras trabajo, sacrificio, esfuerzo o positividad, los pilares básicos de cualquier persona que tenga un sueño y quiera convertirlo en realidad.


Etiquetas
Ver más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nuestra web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerte un mejor servicio. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información en cualquier momento.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Close