A fondo

Los empresarios son optimistas pese a las incertidumbres electorales

Jornada CEMIDE-Cámara de Comercio

La Jornada de la Cámara y Cemide despertó una notable expectación. FOTOS: DAVID S. BUSTAMANTE

Los empresarios reunidos por la Cámara de Comercio y Cemide para hacer su chequeo anual de la economía cántabra miran el futuro próximo con más optimismo de lo que dicen las encuestas y esperan que este año sea mejor que el anterior, a pesar de la ralentización de la locomotora europea y de las incertidumbres propias de los procesos electorales, que en este caso se han dado por partida doble: los comicios generales de abril y los autonómicos y municipales de mayo. En este sentido, los empresarios ven mejor que las elecciones se celebren juntas –”los malos tragos de una vez”, dicen– y confían en que para el verano se aclare la situación, más si se tiene en cuenta que con motivo de ambas citas «vivimos en un debate constante» y en plena precampaña existen unos «niveles de bronca» que son «muy poco productivos», en opinión del decano del Colegio de Arquitectos de Cantabria, Moisés Castro.


Ana Cabrero, presidenta de la Asociación de Trabajadores Autónomos

‘Vienen meses buenos, pero hay que llegar a diciembre’

La presidenta de los autónomos cántabros espera que este 2019 acabe también en positivo en términos de afiliación, como ocurrió en 2018, un ejercicio que calificó de «bueno», marcado por el crecimiento y consolidación de las altas tras un “mal 2017”.

ATA prevé que la economía regional crezca en torno al 2%, en un contexto global de desaceleración, de ahí que Cabrero espere resultados positivos entre los trabajadores por cuenta propia, “aunque menos” que el pasado año. Una evolución que ya se anticipa en las encuestas de confianza empresarial. En este sentido, recordó que casi la mitad de los empresarios cree que la economía irá peor (un 48%), mientras que solo el 7% piensa que mejorará. Y, aunque la portavoz de la asociación considera factible que Cantabria crezca “un poco más” que la media, ve «imposible» escapar a la ralentización en un mundo globalizado.

Tras aludir a problemas como el envejecimiento de la población o la “excesiva” dependencia del sector servicios, Cabrero avanzó que «vienen meses buenos para nuestra economía», pero advirtió de que «hay que llegar a diciembre». En este punto, se refirió a los autónomos como la «espina dorsal» de la recuperación y una necesidad para que la región genere más empleo y de más calidad.

Entre las medidas que ATA propone al próximo Gobierno, mencionó la lucha contra la competencia desleal y la morosidad, el fomento del emprendimiento –especialmente, del femenino– y la innovación para acabar con la brecha digital.

También pidió que se mantenga la tarifa plana, avanzar en la protección social del autónomo y en su formación, regular “una verdadera” segunda oportunidad y propiciar el relevo generacional.



Alvaro Villa, CEO de Pitma

‘2019 será un año excelente para nosotros’

El Grupo Pitma quiere incluirse entre “ese 7% de empresas que creen que 2019 va a ser un año excelente, no nos cabe ninguna duda”, manifestó Alvaro Villa, su nuevo CEO. Y lo explicó: “Somos una empresa muy poliédrica y muy diversificada, eso nos da mucha seguridad”. En poco más de dos décadas, Pitma ha vivido todas las revoluciones tecnológicas de la telefonía, desde la 1G a la 5G, y cree que tantos cambios ha preparado al grupo torrelaveguense para un mundo en completa agitación: “Creemos que podremos subirnos otra vez a la ola de la nueva disrupción tecnológica, porque siempre hemos tenido la fortuna de estar en el momento oportuno en el sitio adecuado”, recordó.

No obstante, si la economía se ralentiza, el Grupo no resultará inmune “porque todo nos afecta; si no nos afecta a nosotros afecta a nuestros clientes”, explicó. En cualquier caso, no quiso centrarse en las sombras sino en las luces: “Somos muy optimistas. Para nosotros es un buen año y estamos muy esperanzados”.

Al Gobierno que salga de las urnas Villa le pide “certezas”. Poco más, salvo una pequeña referencia al tratamiento fiscal de los beneficios societarios: “Todo nuestro negocio se basa en la reinversión de los beneficios y, si la fiscalidad es más ajustada, podremos reinvertir más”, explicó.

Pitma es una de las pocas empresas locales que ha crecido durante la recesión y cuyos productos y servicios están más vinculados a las nuevas formas de vida. Conoce muy bien al nuevo cliente “que no tiene nada que ver con el de antes de la crisis”. Según él, ha cambiado su modo de relacionarse con las compañías y entre ellos, “las ciudades están llenas de patines, de coches compartidos… Lo de antes no volverá pero el cliente sigue ahí. Lo que hay que hacer es escucharlo y nosotros creemos que estamos en sintonía con él”, reflexionó.


En la 46 edición de la jornada ‘Cómo ven nuestros hombres y mujeres de empresa la economía de Cantabria para el año 2019’, organizada por la Cámara de Comercio y Cemide, participaron la presidenta de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) en la región, Ana Cabrero; el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria, Moisés Castro; el director ejecutivo del Grupo Pitma, Álvaro Villa; el presidente de la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria (AEHC), Ángel Cuevas, y el director de la planta de Sidenor en Reinosa, Luis Bernárdez. Una mesa redonda en la que Alberto Ibáñez, director de Cantabria Económica, actuó como moderador.


Luis Bernárdez, director de Sidenor Forgings & Castings

‘No nos podemos permitir ser pesimistas’

Luis Bernárdez, director de Sidenor Forgins &Castings, recordó que el 90% de su producción se exporta y ahora su empresa está facturando los pedidos del año pasado, dado el largo ciclo de entrega de sus productos principales (las grandes piezas forjadas) que requieren de seis a ocho meses desde que se encargan hasta que se entregan. Eso les permite dar por seguro que 2019 será algo mejor que 2018, pero Bernárdez no dejó de constatar que los indicadores de Alemania y de la UE en general indican una desaceleración. “La estructura de pedidos no se ha resentido por el momento, pero nuestros clientes son muy sensibles al clima del mercado y se toman su tiempo”, advirtió.

Aunque Europa recuzca su crecimiento –lo que afectaría al 60% de sus ventas– “no podemos permitirnos ser pesimistas”, declaró Bernárdez, apostillando que “el mundo es muy grande, tenemos que salir a pelear, y pelearemos”.

Al Gobierno que salga de las urnas le pide previsibilidad. “Un marco regulatorio estable ayudaría a todo el mundo”, dijo, y se quejó de que empresas como la suya, que prácticamente todo lo vende fuera, se vean obligadas a pagar la electricidad (entre un 15 y un 20% de sus costes) un 20% más cara que en Alemania o en Francia, “donde yo tengo que meter los productos.”

Como medidas concretas, propuso la integración de la FP en las empresas. “En la nuestra funciona muy bien”, apuntó, y recordó que “en Alemania se está volviendo a las escuelas de aprendices, a la formación profesional dentro de las empresas…”


El encuentro sirvió para poner de relieve las dificultades que se encuentran los autónomos, los problemas que genera la ausencia de una ordenación territorial de Cantabria –que legalmente debería existir desde comienzos de siglo–, o los cambios que se han producido en el comportamiento de los consumidores.

El hecho de que los empresarios presentes perteneciesen, como ocurre en todas las ocasiones, a sectores muy diferentes, permitió observar una realidad muy poliédrica, que va desde la práctica recuperación de los estándares de facturación previos a la crisis en el caso de los hosteleros, a una reorientación de la construcción, o a los efectos de la globalización en nuestras fábricas, que exigen los mismos precios de la energía que sus competidores extranjeros para poder exportar en condiciones competitivas. Quien más inmune parece a los cambios es el grupo Pitma, que ha crecido espectacularmente durante la crisis. Su primer ejecutivo dejó claro que, habiendo vivido todas las generaciones de la telefonía móvil, no les asustan las que puedan llegar.


Moisés Castro, decano del Colegio de Arquitectos

‘Las mayores alegrías nos las dará la rehabilitación’

El decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria advirtió que la recuperación en el sector de la construcción se sustanciará más en la rehabilitación que en la obra nueva, y reclamó que Cantabria tenga por fin el tantas veces aplazado plan de ordenación territorial.

Como decano de los arquitectos, Castro no espera que vuelva el modelo inmobiliario pasado, “que ya estaba pendiente de un cambio cuando se produjo el boom”. En ese nuevo horizonte que, en su opinión, empieza a vislumbrarse entre los arquitectos –una profesión que ha sufrido mucho los efectos de la crisis– se incluyen nuevos servicios y soluciones para la industria de la construcción.

Con respecto a las previsiones para el sector de la vivienda, echó mano de la evolución de los visados para constatar una tendencia alcista desde hace muchos meses, que se ha moderado desde el pasado agosto “lo que nos tiene preocupados”. No obstante, lo atribuyó a la incertidumbre preelectoral y “al clima político bronco”.

De lo que está seguro es de que “las mayores alegrías las va a dar a partir de ahora la rehabilitación” y no la obra nueva, porque son muchos los barrios construidos en los años 60 y 70 cuyas viviendas necesitan reformas “y por las nuevas necesidades que presenta el envejecimiento de la población”.

Aventuró un mercado más ágil para la construcción “que buscará su sitio en la rehabilitación y en la regeneración urbana, que incorporará movilidad y una nueva actitud hacia el territorio, afrontando el problema de la despoblación”. El gran reto, en su opinión, es el demográfico, y se mostró convencido de que las ciudades ya no se orientarán hacia el crecimiento sino hacia la compactación de los núcleos urbanos y a la mejora de las condiciones de vida

Al Gobierno que deparen las urnas le pide armonizar las legislaciones entre las distintas comunidades autónomas; que no contribuya a la proliferación de normas, “la simplificación administrativa, la agilización de las licencias y autorizaciones que son necesarias para cualquier iniciativa de inversión, incluso el arreglo menor de cualquier vivienda, y que el control sea eficaz para el bien común y no el control por el control”. También sugirió que la transmisión del patrimonio entre las familias no esté tan penalizado.



Ángel Cuevas, presidente de los hosteleros

‘Tenemos la mejor hostelería del mundo’

Ángel Cuevas, presidente de los hosteleros cántabros, prefiere no echar las campanas al vuelo al valorar lo que previsiblemente va a ser un buen año turístico: “Hay muchos vasos comunicantes, y Baleares, Canarias y el eje del Levante no están tirando tan fuerte como otros años. El turismo extranjero no está reservando tanto. ¿Qué va a pasar? Que el sector va a ir a buscar el turismo nacional que es nuestra estrella y van a hacer ofertas y movimientos para captarlo”. Una maniobra a la que ni siquiera sería fácil de reaccionar, según explicó, porque Cantabria no tiene esa flexibilidad para cambiar de clientela y porque el turista nacional es el último que reserva, con lo que no queda margen de tiempo. “Creemos que nos va a afectar, sin ser dramático”, dijo, y recordó que de 2007 a 2014 el sector hostelero cántabro perdió “un 40% de nuestros ingresos y en los cuatro últimos años hemos recuperado un 30%. No hemos vuelto a 2007, antes de la crisis, pero estamos mejor que otros, y yo me siento afortunado”, dijo.

En su opinión, una parte del éxito es consecuencia de que “la hostelería tiene mucho nivel en Cantabria. El nivel medio de Cantabria y de España es espectacular”. Y abundó en esta tesis: “En España está la mejor hostelería del mundo, aunque nos parezca que lo de casa vale menos”.

Cuevas reconoció, no osbtante, que los empresarios turísticos “tenemos que poner en marcha nuevas iniciativas y hacer cosas imaginativas, porque lo que nos sorprendía de un hotel hace 20 o 25 años ya no nos sorprende”. Cree que la respuesta está en la oferta complementaria a las habitaciones, los paquetes turísticos. En este sentido, citó el éxito de una campaña de la propia Asociación de Hostelería, con las que “hemos mandado a 5.000 personas  a una vaquería de Labarces este verano” donde han convivido con el día a día de una explotación ganadera. “Tenemos que sorprender por arriba o por abajo, como en este caso”, recomendó, para atraer a turistas con gustos muy diversos y ávidos de experiencias nuevas.

Al próximo Gobierno le pide “agilidad. Que conteste sí o no, pero que conteste”, y recordó molesto que “en octubre pedimos en la Delegación del Gobierno facilidades para traer personal de Perú, porque siempre tenemos un desequilibrio estacional después del verano, y aún estamos esperando la respuesta”.


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