A fondo

Llega la ‘app’ para comprar la comida que sobra en los restaurantes

Varios negocios cántabros se han sumado ya a la iniciativa para acabar con el desperdicio alimentario

Un tercio de la comida que se produce en todo el mundo acaba en la basura y no solo se desperdician los alimentos, también los recursos invertidos en producirlos. Por si fuera escaso este derroche, la gestión de estos residuos acaba originando el 8% de los gases con efecto invernadero, solo un poco menos de los que producen EE UU o China como países. En los restaurantes se genera el 14% de la comida desaprovechada, pero empiezan a ponerse la pilas y ya hay varios en Santander que ofrecen los platos sobrantes de cada jornada, a bajo precio, a través de una app.


Natalia y Judith son dos estudiantes Erasmus que viven en Santander. Como tantos otros jóvenes, están al día de todas las novedades en cuanto a aplicaciones de teléfono móvil se refiere. Hace poco descubrieron por casualidad una nueva con la que podían encargar comida en algunos restaurantes para llevar. O eso pensaban. Al descargarla se encontraron con algo sorprendente: varios establecimientos de la ciudad ofrecen packs con la comida que sobra cada día a un precio muy bajo, aunque sin especificar qué productos se recibirán.

La razón es fácil de entender:los promotores de la aplicación han convencido a los hosteleros para dar salida de esta forma al producto que no se ha vendido a lo largo de la jornada. Por eso no se puede especificar de qué platos se trata y el precio es tan económico.

Atraídas por la idea, decidieron hacer su primer pedido a uno de los restaurantes Quebec, al que acuden a menudo a tomar unos pinchos de tortilla.

Por los 3,99 euros que pagaron a través de la aplicación recogieron un paquete valorado en unos 12 euros, que contenía cuatro pinchos de las diferentes tortillas que hace la cadena santanderina y dos hamburguesitas. Una considerable cena por un precio muy reducido.

“Nos ha parecido una gran idea. Sin duda, volveremos a utilizar la app, ya que por poco dinero compramos comida en perfecto estado y ayudamos a generar menos desperdicios”, aseguran entusiasmadas las jóvenes.

Too Good To Go

Too Good To Go es el nombre de la aplicación. Una de las tantas  iniciativas que se están llevando a cabo para tratar de reducir los desperdicios de alimentos. ¿Cómo? Haciendo posible que los establecimientos puedan evitar que se quede comida sin vender, a través de la app que la ofrece públicamente a un precio económico para darle una segunda oportunidad.

Las tortillas sobrantes en el Quebec, famosas en Santander, pueden ser adquiridas a última hora a través de la app.

El proyecto surgió en 2016 cuando sus responsables fueron testigos de cómo toda la comida sobrante de un buffet libre terminaba en los cubos de basura al terminar un servicio, a pesar de estar en perfecto estado. Sus creadores decidieron buscar una vía comercial para estos alimentos y crear una conciencia social de consumo responsable, tratando de lograr que la comida producida sea la comida consumida, y acercarse todo lo posible al desperdicio cero.

La iniciativa ha cuajado en muchos lugares de Europa y en menos de tres años cuenta ya con más de 9 millones de usuarios y más de 23.000 locales asociados, repartidos por una decena de países.

La app llegó a España en septiembre de 2018 y a día de hoy ya está presente en un buen número de ciudades, entre ellas Santander, donde empezó a funcionar el pasado mes de marzo. Desde entonces, varios establecimientos de la ciudad se han ido sumando: restaurantes, panaderías, pastelerías, y hasta alguna tienda ecológica y herbolario. Entre los primeros en apostar por esta idea se encuentran el Grupo Quebec, las pastelerías Toni Barros y Delicatessen Sucré o el restaurante Como en Casa.

Mayte Urraca, de ‘Como en Casa’, considera “una pena la cantidad de comida que se tira al día”, y dice que por ese motivo decidió participar en la app”.

El gerente del Grupo Quebec, José Ramón Martínez, conoció esta plataforma en Madrid y no ha dudado en utilizarla en todos sus negocios. “Desgraciadamente, el desperdicio de comida en hostelería es bastante alto”, se lamenta, y añade que, en el poco tiempo que lleva funcionando, ha podido comprobar que tiene muy buena aceptación, sobre todo entre los jóvenes.

Ayudar es sencillo

El funcionamiento de Too Good To Go es sencillo: se descarga de forma gratuita, el usuario se registra, elige el establecimiento que más le gusta seleccionándolo de una lista o a través del mapa en el que puede ver los que le quedan más cerca, hace su pedido, paga a través de la aplicación y recoge la comida en el lugar seleccionado.

El contenido de estos packs que está comprando no lo conoce hasta el momento en que los recoge, dado que resulta imposible predecir cuáles son las sobras que se acabarán generando a lo largo del día en un restaurante, en una pastelería, una frutería o un supermercado. No obstante, los usuarios se pueden hacer una idea bastante precisa en función del tipo de comida que sirve el establecimiento. Lo que sí se sabe de antemano es el precio, que suele oscilar entre los 2 y los 5 euros, lo que viene a ser un tercio de su valor real. De esta cantidad, Too Good To Go se lleva en torno a un euro por cada pack vendido.

Protección del medio ambiente

El desperdicio de alimentos es la tercera fuente generadora de CO2. Por ello, el responsable de la empresa en España, Oriol Reull, subraya que el objetivo de la aplicación es “conseguir que la comida producida sea igual a la consumida, minimizando el impacto medioambiental” y añade que “salvar una sola barra de pan equivale a ahorrar el mismo CO2 que emite un coche tras recorrer un kilómetro”.

La compañía presume orgullosa en su pagina web de haber “salvado” –es la palabra que utilizan para los paquetes que se compran– hasta ahora más de 14 millones de raciones y con ello que más de 35.700 toneladas de CO2 hayan sido emitidos a la atmósfera.


Las iniciativas para frenar el desperdicio de comida se multiplican

En Francia, los supermercados están obligados por ley a donar los productos próximos a caducar a bancos de alimentos. Así se evitarán escenas como la de la foto.

Cada año se desaprovechan en el mundo más de 1.300 millones de toneladas de alimentos, un despilfarro ingente ante el que algunos organismos internacionales intentan introducir notas de cordura.

La Comisión Europea ha sido la primera en hacerlo frente y ha identificado varios factores que contribuyen a la pérdida y desperdicio de alimentos en su área geográfica: criterios del mercado, que hacen desechar muchos productos solo por su estética; raciones demasiado grandes en los restaurantes y estrategias de mercadotecnia, como las promociones 2×1, que promueven compras excesivas. Otra causa es la confusión que generan en el consumidor las etiquetas con fecha de ‘caducidad’ o de ‘consumo preferente’.

Reino Unido es el país de la UE que genera más desperdicio alimentario (14,3 millones de toneladas al año). España desecha más de 7,7 millones de toneladas de alimentos al año, lo que la convierte en el séptimo país de la Unión Europea que más comida desperdicia. 3.000 millones de euros anuales tirados a la basura, según la Federación Europea de Bancos de Alimentos, a razón de medio kilo de comida por habitante a la semana.

Pero la comida no solo se desperdicia en casa, sino que los actores son múltiples. El consumidor es responsable del 42% de los alimentos que acaban en el contenedor; la industria y los agricultores descartan otro 39% y la hostelería, el 14%. El 5% restante se pierde cada día en mercados, supermercados y tiendas por no tener salida comercial o por mermas.

Legislación para ayudar al planeta

Francia se ha convertido en el primer país del mundo en prohibir que los supermercados destruyan los alimentos sin vender que están próximos a su caducidad, al aprobar por unanimidad una ley, a comienzos de 2016, que les obliga a donar esos productos a organizaciones de caridad y a bancos de alimentos, y al penalizar a quienes no lo hagan.

Ese mismo año, Italia aprobó una ley conocida como ‘Despilfarro Cero’ contra el derroche de alimentos y a favor de su donación para fines sociales, que pretende reducir las trabas burocráticas y aplicar beneficios fiscales a los productores y vendedores que donen excedentes.

El abusivo desperdicio de comida genera un gran perjuicio medioambiental, así como una pérdida económica. Cada vez son más los actores que se unen a la lucha contra este problema.

Un año después, la Unión Europea dio un paso hacia adelante en esta materia, con la eliminación de las restricciones para los donantes, futuras rebajas de impuestos en la donación de alimentos o al clarificar los conceptos de “consumo preferente” y “fecha de caducidad” que el consumidor muchas veces confunde.

El Senado español aprobó a finales de 2018, con el consenso de todos los grupos políticos, un informe en el que se constata la dimensión del problema, se pide al Gobierno la creación de un observatorio del desperdicio alimentario y se plantea la aprobación de una Ley del Buen Samaritano, como la que existe en otros países europeos, para regular la donación de comida. Sin embargo, la tramitación de esta ley se ha visto frustrada, debido a la disolución de las Cortes con motivo de la convocatoria anticipada de elecciones para el pasado 28 de abril. Por tanto, habrá que esperar a ver esta norma hecha realidad.

Cantabria

El Gobierno de Cantabria, por su parte, aprobó el pasado mes de abril la Estrategia contra el Despilfarro de Alimentos 2019-2022, que contempla siete ejes de actuación para promover la responsabilidad social de las empresas y la prevención.

Entre las muchas medidas que contempla, destaca la creación de los distintivos ‘Yo no despilfarro alimentos’ y ‘Yo dono’ a implantar en empresas y municipios; una red solidaria de distribución de excedentes, y el apoyo y promoción de los productos de proximidad y la venta directa.

Además, Cantabria pretende impulsar las auditorías y autoevaluaciones para medir las pérdidas y el despilfarro en las distintas fases de producción y distribución de los alimentos; el análisis de las raciones alimentarias en los negocios de hostelería, para ajustarlo mejor, o las campañas para popularizar que los clientes de los establecimientos hosteleros se lleven los sobrantes de sus menús a casa.

Responsabilidad corporativa

Las ofertas 2×1 conducen muchas veces a comprar más de lo que se necesita, según la UE.

La concienciación con el desperdicio de alimentos está creciendo muy rápidamente a todos los niveles y son muchas las empresas que no han esperado a que ninguna administración o normativa les obligue a aportar su grano de arena para atajar este fenómeno.

El proyecto ‘La Alimentación no tiene desperdicio’, que coordina la Asociación de Fabricantes y Distribuidores de la industria alimentaria, ha logrado que más de medio millar de las principales empresas fabricantes y cadenas de supermercados del país hayan reducido su desperdicio alimentario un 58% en solo cinco años.

Cada vez son más los supermercados e hipermercados que realizan ofertas especiales en los productos que están próximos a caducar, para fomentar su consumo.

Makro ha puesto en marcha la acción ‘Frutas y verduras perfectamente imperfectas’, iniciativa que apuesta por fomentar el consumo de frutas y verduras con una morfología distinta, pero que mantienen todas sus propiedades, sabor y calidad. La compañía ofrece a los hosteleros un surtido variado de estos productos con una reducción en el precio de hasta el 50%.

Carrefour, por su parte, suele reducir a la mitad de precio los platos preparados que no se han vendido a lo largo de la jornada. También  los precios de los productos frescos empiezan a variar dependiendo del número de existencias y, sobre todo, de la fecha de caducidad.

Día y Lidl son otras dos cadenas que realizan acciones similares, y no son las únicas. Una de las últimas iniciativas  la campaña ‘1×2 contra el hambre’ protagonizada por Starbucks España en colaboración con Acción contra el Hambre. Poco antes del cierre de los cerca de 130 establecimientos que tiene en el territorio nacional, el producto fresco que está próximo a caducar se pone a disposición de los clientes al 50% de su precio habitual. Además, la recaudación íntegra de estas ventas es donada a proyectos de prevención y tratamiento de desnutrición infantil de la organización humanitaria.


Maria Quintana

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