A fondo

Feli Lois se despide de la sanidad cántabra tras casi medio siglo

Enfermera, directora de enfermería de Valdecilla o jefa de estudios de la Escuela son algunos de los cargos que ha ostentado

Enumerar los cargos que ha desempeñado en su casi medio siglo de trayectoria profesional resulta innecesario en una mujer que tiene la rara virtud de combinar autoridad natural y empatía. En algunos de ellos, Feli Lois puede presumir de haber sido la primera mujer en ostentarlos. Cuando esta donostiarra comenzó a estudiar Enfermería en Santander no podía imaginar que se iba a convertir en la primera directora de enfermería de Valdecilla o la primera jefa de estudios laica de la Escuela de Enfermería. Encabezó una protesta contra la cofia que llevaba el uniforme de las enfermeras, vio como la Casa de Salud se convertía en hospital público, vivió desde dentro el trágico derrumbe de una de sus fachadas y la contrucción de uno nuevo. Aunque ha tenido largos periodos de gestión, su espíritu de enfermera sigue intacto y aboga por una mejor consideración para sus profesionales.


Un amor de juventud condujo a Feli Lois por un camino profesional que ha durado casi cincuenta años. Aunque tenía pensado estudiar Filosofía y Letras, acabó en Enfermería por estar más cerca de un novio médico y ahora, recién jubilada, no se imagina haber trabajado en algo distinto. Aquel cambio de planes no le sirvió para lo que pretendía, porque su padre solo aceptó que estudiara Enfermería siempre y cuando fuera en Santander, de donde tenía muy buenas referencias. Así acabó la donostiarra interna en Valdecilla, bajo la vigilancia de las Hijas de la Caridad que manejaban no solo la Escuela, sino también la enfermería del antiguo hospital.

La Escuela de Enfermería seguía el modelo formativo de la británica Florence Nightingale. “Era muy duro, pero salíamos excepcionalmente preparadas”, afirma Lois, que considera que ha estudiado en la mejor escuela. “A pesar de la disciplina –añade recordando las guardias de un mes de duración que hacían las alumnas desde el primer día–, me quedan recuerdos maravillosos de convivencia, amistad y de la responsabilidad que nos inculcaron”.

Nada más acabar sus estudios, se incorporó de manera oficial a la Casa de Salud. Por entonces, se estaba diseñando el paso a la Seguridad Social –que tuvo lugar, finalmente, en 1973– y el relevo de las religiosas, y el doctor López Vélez, director de del hospital, fichó a parte de su promoción para hacerse cargo de varios pabellones. “Me nombraron a mí, una vasca, la primera supervisora del pabellón militar”, narra con cierto asombro, teniendo en cuenta la época.

Una época de cambios

En 1977, Lois se convirtió en la primera seglar en dirigir la Escuela de Enfermería y, como mujer progresista que es, comenzó a introducir cambios. El primero de ellos fue permitir que los chicos estudiasen esta disciplina. Y, vinculado a este nuevo concepto mixto, fue introduciendo el cambio de uniforme. Decidió que era el momento de dejar de lado las faldas, los tacones y las cofias y, ante la negativa de la dirección, instigó la revuelta de las cofias, que acabaron por pasar a la historia. Una década después formó parte del equipo que introdujo el primer pijama para los profesionales de Enfermería.

También participó en el traslado progresivo de la Escuela a la Universidad de Cantabria, como la facultad que ahora es.

Entre 1982 y 1985, participó en otro hito. Junto con el doctor Llamazares, por entonces director del hospital, crearon la primera consulta de trasplantes de Valdecilla, la de Nefrología, algo que la llena de orgullo y que le hizo enamorarse de esta especialidad, a la que ha vuelto siempre que ha retomado el trabajo asistencial.

Al crearse el puesto de directora de Enfermería, fue su primera titular, nombramiento que, según recuerda, “creó una gran sorpresa e incertidumbre entre los médicos, hasta que entendieron cuál era mi papel”.

Feli Lois saludando a la reina Sofía durante la inauguración del nuevo Valdecilla en 1973, un recuerdo que guarda con gran cariño.

Este cargo, en el que permaneció entre 1985 y 1998, le hizo participar activamente en el desarrollo de las nuevas competencias que introducía la Ley General de Sanidad para los profesionales sanitarios.

Una vez delimitados las tareas del personal de enfermería, Lois participó en la reestructuración de los servicios del Hospital. Esa redefinición del papel de las enfermeras también permitió poner en marcha la Atención Primaria en Cantabria y los Hospitales comarcales de Laredo y Sierrallana o el servicio de Admisión, con catorce enfermeras al frente. “Fue una época de muchísima creación”, explica.

Una de las innovaciones que recuerda con más cariño es la puesta en marcha del equipo de trasplantes quirúrgico, cuyo funcionamiento se mantiene a día de hoy. “Era difícil contar con un grupo de enfermeras disponibles y localizables que pudieran venir a cualquier hora al Hospital, pero lo conseguimos”.

En su paso por tantos puestos de gestión, tuvo la oportunidad de conocer a ministros de Sanidad como Ernest Lluch, Matilde Fernández o Ángeles Amador. También a la reina Sofía, que acudió a la inauguración de uno de los edificios de Valdecilla y a quien una joven Feli Lois tuvo la oportunidad de saludar personalmente, por el mero hecho de estar situada en primera fila, gracias a su altura. La imagen de ese encuentro le ha acompañado por varios de los despachos que ha ocupado.

Una tragedia histórica

Aunque Lois prefiere recordar los buenos momentos que le han dado sus casi cincuenta años de vida laboral –que son muchos–, no puede obviar el derrumbe de una de las fachadas de Valdecilla, en 1999.

Cuando ocurrió, ella se encontraba en el semisótano, donde estaba ubicada la consulta de trasplantes, así como parte de la de Fisioterapia.

Rememora como tras un sonido “como de estampida”, el suelo se llenó de agua y una piedra enorme bloqueó una de las puertas.

Tras descalzarse para poder palpar lo que había bajo el agua, y colocándose una pequeña linterna en la boca –de las usadas para las inspecciones de garganta–, entró y salió cinco veces para ayudar a quienes estaban dentro. Ni siquiera los bomberos sabían que en ese semisótano había gente.

La enfermería

Aunque ha desempeñado un sinfín de cargos, Lois se sigue considerando enfermera y defiende con uñas y dientes la profesión. “El marco retributivo de las enfermeras no es el adecuado hoy día, ni tiene que ver con la categoría que sus propias titulaciones les otorga”, sostiene al recordar que se desde la entrada de Bolonia se trata de un grado y agrega que “es una deuda que este país tiene con la enfermería”.

Lois siempre ha combinado el espíritu reivindicativo con la colaboración leal con quienes han estado al frente del Hospital y de la Sanidad cántabra, y le gustaría que los profesionales de enfermería reivindicasen un mayor protagonismo. “Son los propios enfermeros quienes deben solicitar más competencias. Ya hace años que no somos ayudantes técnicos sanitarios”, recuerda. En ese sentido, y con la prescripción enfermera aún sin decidir, recuerda que ya en el año 2007, cuando era coordinadora de enfermería del Servicio Cántabro de Salud (SCS), diseñó el primer documento sobre esta materia, junto con el enfermero Abraham Delgado y la doctora África Mediavilla. “En él recordábamos que la enfermería viene prescribiendo una serie de productos y recomendaciones que nadie ha cuestionado, como las vacunas, por lo que no tiene sentido que no puedan indicar y autorizar la dispensación de algunos medicamentos y productos sanitarios concretos”.

Desde sus años de experiencia considera que, para que el sistema sanitario público siga prestando los mejores servicios a la población, hay que “sentarse a pensar sobre las competencias de cada profesional, ya que cada uno tiene su papel”.

Últimos años y futuro

Agradece a su formación y a los muchos años de experiencia en el Hospital el trabajo que ha podido desarrollar en su última etapa como directora del Instituto Cántabro de Servicios Sociales (ICASS), uno de los grandes organismos del Gobierno de Cantabria. Es una de las responsabilidades de las que se siente más satisfecha, especialmente por la recuperación de servicios como la teleasistencia gratuita o el rescate de la atención a la dependencia. “Servicios Sociales tiene mucho que ver con Sanidad. Ambos buscan atender de manera integral a las personas y deben trabajar de la mano, aunque deban seguir siendo entes separados”, reflexiona.

Confiesa que echará de menos a las personas que ha ido tratando a lo largo de los años y el estar continuamente activa. Por ello, se plantea entrar a formar parte del Atelier de Sierrallana, un taller de arte, y desarrollar un proyecto para recordar a “la cantidad de personas brillantes que han pasado por la sanidad cántabra a lo largo de los años”. Pocas personas, como ella, han vivido tan intensamente cinco décadas de Valdecilla, desde la Casa de Salud a las dos refundaciones, la que supuso la integración en el sistema público de salud y la construcción del nuevo Hospital.

Casi sin querer, y a modo de despedida, Lois da un consejo válido para cualquier ámbito de la vida: “Es importante creer en lo que vas a hacer. Yo siempre he creído en mis proyectos y por eso los podía defender con uñas y dientes ante cualquiera”.

María Quintana

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