Cambios en el Gobierno: Marcano sustituirá a Martín, que va a la presidencia del Puerto

El actual consejero de Innovación e Industria se marcha voluntariamente

La crisis de Gobierno que prepara Pedro Sánchez va a tener un remedo simultáneo en Cantabria. La salida voluntaria de Paco Martín de la Consejería de Industria le obliga a Miguel Ángel Revilla a mover piezas, pero serán las mínimas y le servirán para recuperar a Marcano, una deuda que no encontraba el momento de pagar. El exalcalde de Torrelavega se convertirá en consejero de Industria este mismo mes y Martín pasará a ocupar la presidencia del Puerto.


Quien le conozca sabe que Miguel Ángel Revilla es poco partidario de hacer cambios. Puede que no le guste demasiado la acción de gobierno de un consejero pero lo más probable es que acabe esa legislatura, o varias. Ni siquiera le gusta que los cambien sus aliados del PSOE. Un procesamiento le forzó a dejar a Marcano fuera de su Gabinete y desde aquel momento se comprometió a que el día en que se celebrasen los juicios y saliese exculpado de todos ellos (como así ha sucedido) le restituiría con todos los honores.

Para su pesar y el de Marcano, el resultado del último de los juicios se conoció después de las elecciones, tarde para la formación del actual Gobierno y la deuda quedó pendiente, porque el reencaje cada vez resultaba más difícil, sobre todo después de que el ámbito de la cultura pasase a manos del PSOE a cambio de renunciar a la educación, una competencia especialmente querida para los socialistas, aunque siempre ingrata de gestionar, como ha comprobado el PRC.

El desembarco de Marcano va a llegar finalmente, gracias al interés mostrado por Francisco Martín en dejar la consejería de Industria y pasar a la presidencia del Puerto, una segunda línea menos expuesta y con una proyección muy positiva para los próximos años, gracias al extraordinario impulso que le ha dado Jaime González. En poco tiempo se verán las obras del silo para aumentar la capacidad de almacenaje de automóviles y las de la futura terminal de contenedores. La huelga de estibadores de Bilbao va a ser otro regalo si se sabe gestionar, porque ha desplazado a Santander algunos tráficos temporalmente (los de noviembre han sido históricos) y algunos clientes tradicionales de Bilbao han acabado hartos del puerto vasco.

Jaime González no ha aceptado las ofertas de Revilla para presidir una empresa pública

Paco Martín ya se desprendió de Turismo, en donde no se entendía con su directora regional, que Revilla exigió mantener, de forma que la competencia acabó en manos de Educación, y ha acabado por resultar un regalo envenenado, como consecuencia de la Covid, porque el sector ha adoptado una actitud muy hostil con el Gobierno, a pesar de que éste se defiende asegurando que a comienzos de enero ya se le han concedido ayudas superiores a las de cualquier otra autonomía, y que para algunos establecimientos alcanzan los 4.900 euros.

La gran ‘herencia’ de Jaime González

El perdedor de estas batalla es el presidente del puerto, al que Revilla ha querido retener a toda costa con varios ofrecimientos que Jaime González ha rechazado. El presidente regional siempre ha considerado a González uno de los grandes activos de su Gobierno, tanto por la gestión que realiza como por sus análisis sobre las posibilidades de Cantabria. Suyas son algunas ideas que ya han pasado al acerbo común, como la conveniencia de acercarse al Gobierno vasco para alcanzar acuerdos con el puerto de Bilbao que podrían beneficiar francamente a ambos, en lugar de competir con inversiones duplicadas que no sirven para sumar sino para restarse entre sí. Otra de sus propuestas es convertir la región en una gran base logística para multinacionales de productos de gran consumo, lo que se sustanciaría en el polígono de La Pasiega.

Martín deja Industria en unas condiciones razonablemente estables, si se tiene en cuenta que a comienzos del año pasado, antes de la Covid, cuatro de las grandes industrias anunciaron ERTEs (una de ellas no lo sustanció) y se presagiaba una catástrofe. Curiosamente, tras la pandemia la situación es más esperanzadora, y la perspectiva de unas importantes ayudas comunitarias está despertando el interés de muchas empresas por hacer nuevas inversiones.

Francisco Martín, junto a Jaime González, presidente del Puerto. Ahora será Martín el que ocupe la presidencia de la Autoridad Portuaria.

Aunque haya pasado más desapercibido, también se han salvado en los últimos años de mandato dos circunstancias que podían haber resultado trágicas (ver información más extensa en páginas 6 a 9). Nissan ha cerrado la fábrica de Barcelona y ha dejado, en cambio, la de Los Corrales y la antigua Bosch, ahora en manos de un consorcio chino, ha clausurado la planta de alternadores de Gran Bretaña para concentrar la fabricación en Treto y Miskolc (Hungría).

La llegada de Marcano va a suponer mucho más que un simple cambio de titular. Aunque se trate del mismo partido, nada tienen que ver su personalidad con la de Martín ni su forma de hacer política. Martín, en realidad, no la hace, porque su perfil en este terreno es más que bajo. Marcano, sí.

Tampoco son las mismas circunstancias las que tendrá el exconsejero de Cultura que las de 2006-2007, cuando organizó un fastuoso Año Jubilar. Entonces sobraba el dinero y se produjo una circunstancia inédita: el Gobierno regional llegó a cerrar el año con superávit financiero. Ahora, las consejerías han tenido que rascarse el bolsillo una y otra vez para refinanciar la sanidad y el empleo. Es cierto que se vuelve a permitir superar las cifras de déficit pero no será suficiente para que se note la mano de quien gestiona, como le gusta a Marcano. En función de cómo se repartan los fondos europeos y el margen de maniobra que tenga la Administración regional, las cosas pueden ser de otra manera, pero por el momento resultara apresurado asegurarlo.

Un cambio radical en la Consejería

Dado que la Consejería ya está en manos del PRC, Marcano no hará muchos cambios, probablemente, pero le dará matices muy distintos. Si Martín representa a la capital, el futuro consejero está muy identificado con Torrelavega. Quizá eso represente una suerte de justicia histórica, porque la política cántabra ha pecado de santanderinismo con todos los partidos, incluso habiendo tenido un buen número de consejeros de la comarca del Besaya.

Marcano no solo la conoce bien, sino que su hijo es alcalde de Torrelavega, y es seguro que en su lista de deseos se incluye algún proyecto para devolverle a la ciudad una parte de su pasado esplendor. Aunque no sea fácil, hay varios mimbres muy sólidos que pueden ayudarle. Tiene la suerte de que tres empresas tan pujantes como Aspla, SIEC o Pitma tengan allí su sede y la enorme tranquilidad que aporta Solvay o la cercana Bridgestone.

En los próximos meses se iniciará la construcción de dos fábricas importantes en Reocín, la ampliación de Aspla y la de Formaspak, algo que permite tener muchas esperanzas, que se completarán o no en función de lo que ocurra en Sniace. Ese es el gran proyecto que Marcano puede legarle a Torrelavega, siempre que en ese espacio se consiga hacer algo mucho más novedoso e innovador, que cambie por completo la imagen de la ciudad. No será fácil pero se presenta una gran oportunidad, si el Gobierno logra evitar que los liquidadores judiciales entreguen ese inmenso espacio industrial a un mero aventurero, como puede ocurrir.

Marcano fue sometido por el PP a un viacrucis de investigaciones políticas y juicios, del que finalmente salió indemne. Ahora tendrá enfrente en el Parlamento a quienes le acusaron entonces, por lo que su tono político a buen seguro será muy distinto al de Francisco Martín.

En el resto del Gobierno, que nadie espere cambios. Revilla no los va hacer porque va en contra de sus principios y su socio Zuloaga se encuentra con bastantes problemas en su partido como para meterse a hacer sustituciones. El distanciamiento de su gran valedor ante Madrid, Pedro Casares, le ha debilitado ante el ya próximo congreso y su círculo próximo está cada vez más encastillado. En los últimos meses ha reducido ligeramente las tensiones con otros miembros de su equipo con la sustitución de su jefe de gabinete pero Zuloaga se encuentra con un clima social muy distinto al que pretendía al autoasignarse la Consejería de Cultura, la que aparentemente ofrecía la ecuación más rentable entre (mayor) visibilidad y (menor) conflicto. La calle ya no distingue y la gestión del poder convierte a los políticos en objeto de todo tipo de invectivas, algo que el vicepresidente regional no lleva bien.

Zuloaga despreció tras el congreso la posibilidad de reunificar el partido, integrando a algunos representantes de la vieja guardia, lo que también hubiese ampliado su base electoral y ahora se encuentra en una posición muy débil si Casares impulsa un nuevo candidato, por lo que tendrá que maniobrar en estos meses para buscarse un respaldo más amplio si quiere renovar la secretaría general.

Las causas judiciales superadas

El exconsejero de Cultura, Turismo y Deporte quedó libre de causas judiciales hace ahora un año, tras un largo viacrucis, al archivar el Juzgado de Instrucción número 3 de Santander la última pieza, centrada en las subvenciones concedidas al Racing.

El juez sobreseyó este procedimiento, que investigaba las ayudas por importe de dos millones de euros anuales que se habían otorgado al Racing entre 2006 y 2011, porque se habían concedido legalmente y el club, frente a lo que mantenía la acusación, había utilizado el dinero en los fines previstos.

Se trataba de la última pieza que quedaba abierta contra el exconsejero de Cultura, Turismo y Deporte y derivaba del Caso Racing, otra imputación que se archivó en enero de 2017 después de costarle el escaño. Una catarata de denuncias del Partido Popular, a través de la empresa pública Cantur que entonces controlaba, y que el PRC siempre consideró una campaña de acoso a Marcano (previamente el PP había forzado una comisión de investigación en el Parlamento) y que, como presumían los regionalistas, quedó en nada en los tribunales, pero que le ha retirado de la política hasta ahora.

Fruto de otra querella impulsada por el PP, López Marcano fue juzgado por prevaricación en el caso de la Casa de los Gorilas del Parque de la Naturaleza de Cabárceno, de lo que también fue absuelto.

En aquel caso se juzgaba, además, al exdirector de Cantur Diego Higuera, que se ha enfrentado a otro juicio, por fraccionamiento de contratos a favor de Conurca y por imputarle a la empresa unos gastos personales, por lo que ha sido condenado.

Tras las elecciones de 2015, López Marcano renunció al acta de diputado del PRC para facilitar la investidura de Miguel Ángel Revilla como presidente de Cantabria, después de que Podemos pusiera como condición para abstenerse que PRC y PSOE dejaran fuera de las instituciones a sus “imputados por corrupción”.

En 2019, cuando se celebraron las últimas elecciones regionales, aún quedaba viva una de las acusaciones contra él y, por ese motivo, volvió a quedar fuera del Gobierno. Finalmente se cierra esa etapa. Marcano vuelve, y con ganas. Tantas que es inevitable plantearse la vuelta de la competencia de Turismo (ahora incrustada en la Consejería de Educación) a su redil.

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