Una asociación presenta un recurso contra la ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones de Santander
Denuncian la 'falta de eficacia real'
La Asamblea Ciudadana Santander Saludable (ACSS) ha anunciado la interposición de un recurso contencioso-administrativo contra la ordenanza reguladora de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), en vigor desde el 1 de enero de 2026 por «falta de eficacia real».
En concreto, la ACSS fundamenta su acción judicial en la «falta de transparencia» en la gestión de los datos ambientales, en la «escasa eficacia real» que tendrá la ordenanza y en la «ausencia de garantías suficientes» para la protección de la salud pública, en una ciudad a la que acceden diariamente más de 90.000 vehículos, según datos del propio Ayuntamiento, y «donde diversos estudios atribuyen a la contaminación urbana un número significativo de muertes prematuras cada año y enfermedades asociadas a la exposición al tráfico, a la mala calidad del aire y al ruido», ha explicado el colectivo en un comunicado.
El recurso se fundamenta principalmente en la vulneración del derecho de la ciudadanía a acceder a la información ambiental. El Ayuntamiento de Santander ha destinado más de tres millones de euros de inversión pública -incluidos fondos europeos- a la implantación de la Zona de Bajas Emisiones, que comprende la plataforma de control de accesos, una red municipal de diez estaciones de medición de la calidad del aire y cuarenta sensores acústicos.
Sin embargo, a pesar de que estos equipos generan datos de forma continua, el equipo de Gobierno (PP) «no ha hecho pública esta información de manera abierta y accesible», lo que en su opinión impide que la ciudadanía pueda conocer y evaluar la eficacia real de las medidas.
Esta situación contradice la Ley 27/2006, que obliga a la difusión proactiva de información ambiental, y al artículo 28 del Real Decreto 102/2011, que exige que los datos de calidad del aire estén disponibles públicamente y de forma continua a través de Internet.
«Resulta incomprensible invertir millones de euros en medir la contaminación y negar después a los ciudadanos el acceso a esos datos», denuncian desde la ACSS.
Asimismo, el recurso judicial sostiene que la ordenanza «carece de una base técnica sólida» al no integrarse en un Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) «válido y operativo», requisito necesario para garantizar una reducción real del tráfico y de la contaminación conforme a la Ley 7/2021 de cambio climático.
Según la asamblea, la falta de esta planificación se refleja en el propio diseño del perímetro aprobado, «ya que los informes técnicos municipales reconocen niveles elevados de contaminación en barrios que han quedado fuera de la ZBE, como la Calle Alta, el entorno de Plaza de las Estaciones y Castilla-Hermida».
Pese a ello, la ZBE se ha limitado a un área de apenas 0,2 kilómetros cuadrados (aproximadamente el 0,6% del municipio), situada en el Ensanche de Santander, una zona en gran parte peatonalizada.
Además, la ACSS denuncia la inexistencia de una «protección efectiva» para las Zonas de Especial Sensibilidad, ya que la ordenanza no establece medidas concretas para entornos escolares, sanitarios y áreas con población vulnerable, «dejando estas actuaciones para desarrollos futuros sin calendario ni dotación presupuestaria definida».
UNA «ZBE TIMO»
La ACSS considera que la ZBE aprobada aplica restricciones limitadas al tráfico, únicamente en horario laboral, y mantiene amplias moratorias para vehículos contaminantes y fines de semana coincidiendo con el ocio, «retrasando durante años la mejora efectiva de la calidad del aire».
Por ello, califica la ordenanza como un «timo ambiental y normativo», al entender que cumple formalmente con la exigencia legal de crear una Zona de Bajas Emisiones, «pero solo con el único objetivo de no perder fondos europeos, tal como reconoció la alcaldesa al afirmar ‘No soy de prohibir, pero aquí no se pierde ni un euro'».
Según la ACSS, «la ordenanza constituye una medida insuficiente para reducir de manera efectiva la contaminación y proteger la salud de la ciudadanía, sin abordar de forma estructural el problema de la contaminación urbana en Santander».
PROPUESTAS Y DEMANDAS
Para atajar esta situación, la Asamblea Ciudadana Santander Saludable tiene una serie de propuestas y demandas dirigidas al Ayuntamiento de Santander y a la alcaldesa, Gema Igual, con el objetivo de avanzar hacia una ciudad más saludable, participativa e inclusiva.
Entre estas peticiones figuran impulsar medidas concretas y eficaces para garantizar un aire limpio, reduciendo de forma real el tráfico y la contaminación urbana, incluyendo la creación de aparcamientos de uso exclusivo para residentes (zona verde OLA), la puesta en marcha de aparcamientos disuasorios en los accesos a la ciudad y la transformación de los sistemas de movilidad, promoviendo los desplazamientos a pie, en bicicleta y en transporte público.
Igualmente, el cumplimiento de la normativa ciudad 30, desarrollar un «plan ambicioso» de zonas verdes en los barrios, aplicar políticas que eviten el consumo de alcohol en la vía pública, y fomentar una gestión urbana orientada a convertir Santander en una ciudad limpia y saludable, mediante cambios estructurales y sostenidos en el tiempo.
Igualmente abogan por establecer un sistema de seguimiento y evaluación periódica, con una revisión como mínimo trimestral, del grado de cumplimiento de los objetivos de reducción de la contaminación atmosférica, del tráfico y de los niveles de ruido, haciendo públicos los datos proporcionados por las estaciones de control instaladas, e incorporando mecanismos de participación ciudadana efectiva.
Según la ACSS, Santander necesita una Zona de Bajas Emisiones «verdaderamente eficaz, sustentada en datos públicos, accesibles y transparentes, e integrada en un Plan de Movilidad Urbana Sostenible realmente operativo, que garantice la protección efectiva de las áreas más contaminadas y de los entornos especialmente sensibles».
«Confiamos en que Iris, mensajera de los dioses y diosa del aire y del arco iris, susurre a Gema Igual en sus sueños que los ciudadanos de Santander necesitamos aire limpio, menos coches, zonas verdes en los barrios, salud y calidad de vida», ha concluido.



