Mitos sobre la seguridad en ultraligeros; qué exige la formación y cómo se verifica el mantenimiento

La seguridad es una de las preguntas más habituales cuando se habla de volar en avioneta, especialmente si se trata de aeronaves ultraligeras. En el imaginario colectivo persisten dudas que suelen asociarse a la ligereza del aparato o a una supuesta falta de controles. Sin embargo, la aviación deportiva moderna se apoya en procedimientos claros, formación reglada y supervisión constante. Por eso, antes de descartar la experiencia o un curso de piloto de ultraligero, conviene entender qué factores determinan realmente la seguridad en vuelo y qué papel juegan las escuelas especializadas en ese proceso.

En este contexto se sitúa Asturfly, escuela de vuelo ubicada en el aeródromo de La Morgal, en Asturias. Su actividad se desarrolla bajo el marco normativo español y europeo, con una aproximación que prioriza el aprendizaje progresivo y el respeto estricto a los procedimientos aeronáuticos. Desde esta perspectiva, volar en ultraligero, como en cualquier otro tipo de avión, no se concibe como una actividad improvisada, sino como una disciplina técnica que exige preparación, criterio y responsabilidad desde el primer día.

Formación segura y controlada desde el primer vuelo

Uno de los principales mitos es pensar que cualquier persona puede pilotar un ultraligero sin una preparación sólida. En realidad, el curso de piloto de ultraligero está estructurado con contenidos teóricos y prácticos obligatorios, diseñados para garantizar que el alumno comprende tanto el manejo de la aeronave como la toma de decisiones en vuelo. La formación incluye meteorología, navegación aérea, procedimientos de emergencia y normativa operativa, entre otros aspectos clave.

Asturfly desarrolla esta formación conforme a los requisitos establecidos por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), organismo que regula y supervisa la actividad. Además, la instrucción práctica se realiza siempre con instructores certificados, que acompañan al alumno durante todo el proceso y evalúan su evolución de forma continua. La seguridad no depende solo del avión, sino del criterio del piloto, y ese criterio se construye con horas de entrenamiento bien estructurado.

Normativa y mantenimiento como base de la seguridad

Otro aspecto esencial es el estado técnico de las aeronaves. Los ultraligeros utilizados en escuelas homologadas están sujetos a programas de mantenimiento periódico, revisiones técnicas y controles documentados. Cada intervención queda registrada, lo que permite garantizar la trazabilidad y el correcto funcionamiento de los sistemas antes de cada vuelo.

A esto se suma el cumplimiento estricto de la normativa de AESA, que define desde las condiciones meteorológicas mínimas hasta los límites operativos de cada aeronave. En conjunto, estos factores explican por qué volar en avioneta dentro de un entorno formativo profesional es una experiencia controlada y previsible. Lejos de los tópicos, la seguridad en ultraligero se apoya en método, disciplina y una cultura aeronáutica bien asentada.

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