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Fundinorte recupera clientes de Greyco y se lanza a nuevos mercados
Fecha: 08/11/2016

El Grupo Vela quiere convertirla en la primera fundición de Europa en molde metálico

La antigua Greyco tiene nuevo nombre y nuevo propietario. Tras la compra por el Grupo Vela, la fundición de San Felices de Buelna, que estaba en concurso de acreedores, ha pasado a llamarse Fundinorte y trata de dejar atrás una historia compleja, con más cambios de manos que inversiones. El Grupo Vela se ha comprometido a hacer los desembolsos necesarios para convertir esta factoría en la fundición de referencia en moldes metálicos, una especialidad en la que solo existen dos plantas en Europa.
El nombre de Greyco se ha asociado a sucesivos intentos de reflotamiento de una fundición que parecía condenada inexorablemente al cierre. Desde el pasado verano, Greyco ya es historia, pero la fábrica continúa como Fundinorte y lo hace con un nuevo propietario y un ambicioso plan: convertirse en la primera fundición de Europa en moldes metálicos.
Quien ha aceptado el reto de hacer viable una planta en la que antes han fracasado otras iniciativas es el Grupo Vela, especializado en el transporte y la logística, aparentemente ajeno al mundo de la fundición. Sin embargo, ha sido precisamente la experiencia en ese sector la que ha animado a la familia Vela a ponerse al frente de la empresa de San Felices de Buelna, ya que una de sus compañías, Jesfeve, ha instalado el material refractario que recubre los hornos de varias fundiciones de Cantabria (entre ellas, Saint Gobain), el País Vasco y Portugal.
Si su conocimiento de las peculiaridades de las fundiciones ha sido un acicate, la decisión de dar el paso decisivo y crear Fundinorte sobre la antigua Greyco responde al convencimiento del potencial que tiene esa factoría, a pesar del abandono que han sufrido sus instalaciones desde hace tiempo.


Diversificar el Grupo Vela

Tras cerca de treinta años proporcionando transporte y servicios logísticos a otras empresas, o en actividades menos conocidas, como los materiales refractarios, el Grupo Vela se planteó la conveniencia de ampliar su campo de acción y diversificar su actividad. En 2009 culminó su primera etapa de crecimiento con la adquisición de Transportes Bárcena y Bárcena Transportes Químicos, pero ahora quería probar suerte en otros sectores. En esa búsqueda surgieron oportunidades, como la adquisición de una fábrica de plásticos en Madrid o de una nueva empresa de transporte, pero ni una ni otra convencieron a familia Vela. “No teníamos preferencia por ningún sector en concreto –señala Jesús Vela– pero sí queríamos algo que conociéramos. Y yo siempre comentaba con mi padre si seríamos capaces de convertirnos en una empresa de producto y no solo de servicios”, recuerda.
Ese interés por invertir en nuevas empresas coincidió con la búsqueda por parte de Sodercan de una solución para Greyco, que se hallaba en situación concursal. “Desde el primer momento nos interesó –subraya Jesús Vela– porque, aunque con muchas dificultades, es un proyecto ilusionante”.


Recuperar clientes

El primer paso fue hacer una prospección de mercado para ver si había interés o no en los productos de la fundición. Aunque Greyco contaba con clientes históricos, su prolongada inactividad les había llevado a buscarse otros proveedores y no era fácil recuperar su confianza.
Dos visitas a Italia, un mercado habitual para la antigua Greyco, les confirmaron que el interés por las producciones de la factoría cántabra seguía vivo y que nadie cuestionaba su calidad. De hecho, de ese país provienen los primeros pedidos que ha tenido la nueva Fundinorte (unas bombas de freno para automoción) y ya ha recuperado allí a cinco antiguos clientes, aunque a modo de prueba y con precios que no ha sido posible negociar.
Además de restablecer la confianza de los clientes históricos, Fundinorte quiere crecer aprovechando el potencial de las instalaciones y la exploración de otros sectores a los que pueden ir dirigidos sus productos. “La capacidad de mejora que hemos visto es importante –afirma el director general de Fundinorte, Luis Pérez del Castillo–, otra cosa es lo que el mercado esté dispuesto a absorber, porque el de automóviles, al que nos estamos dirigiendo, es un mercado maduro”. Precisamente por ello, el objetivo de la empresa es entrar también en el agrícola, el eólico, el naval o el aeronáutico.
El mejor argumento de la factoría es ser –junto con otra planta situada en Francia– la única fundición de Europa que emplea moldes metálicos, en vez de los habituales, construidos con arena. La ventaja de estos moldes, o coquillas, es que el proceso es mucho más limpio, el enfriamiento de la pieza más rápido y la calidad del producto final mucho mayor, al no tener poros, lo que mejora su resistencia.
Para sacar aún más partido a esta ventaja competitiva, la dirección de Fundinorte se plantea dar el salto a la producción de piezas más grandes que las que venía haciendo Greyco. Con el sistema actual, la fundición de San Felices puede fabricar piezas desde 200 gramos hasta los 20 kilos de peso, pero la intención es alcanzar los 50 o 60, lo que ampliaría muchísimo su mercado.


Un salto a la fundición nodular

Otro de los profundos cambios que se propone llevar a cabo la nueva dirección para reorientar la empresa es incorporar la fundición nodular, para no limitarse a la tradicional fundición gris que ha caracterizado la factoría desde su creación. Como los anteriores, supondría la apertura a un mercado mucho más amplio, porque la fundición nodular permite la fabricación de piezas mucho más resistentes a la fractura.
La diferencia con la fundición gris está en la estructura del caldo en el que, mediante la adición de magnesio y otros inoculantes, el grafito se concentra en nódulos, lo que confiere a la pieza mucha más dureza que cuando lo hace en láminas. Y esta cualidad es la que se demanda en componentes que van a estar sometidos a fuertes presiones o desgaste.


La primera fundición de Europa

En el desembarco del Grupo Vela en la antigua Greyco ha sido fundamental el papel jugado por Sodercan. La empresa pública aceptó implicarse en la misma medida que lo hiciese el socio privado y su ayuda ha consistido en aportar un millón de euros, la misma cantidad que el nuevo propietario, a través de una operación financiera. El comprador ha asumido, además, una deuda de 1,4 millones de euros y, a final de año, Sodercan facilitará un crédito participativo de otro millón.
Las primeras inversiones han ido destinadas a sacar de su letargo una empresa que llevaba veinte meses sin funcionar y en la que no se habían hecho mejoras significativas desde su creación, a mediados de los años setenta. Se ha comprado una nueva máquina para fabricar moldes tridimensionales, nuevo equipo para el rebarbado de las piezas y dos granalladoras.
Los siguientes pasos serán la modernización de los propios hornos, el sistema de colada y la automatización de procesos, lo que requerirá tres millones de euros más. Y todo ello con la idea de situar a Fundinorte como una fundición de referencia en Europa. Como señala Luis Pérez del Castillo, “el objetivo es que en cinco años tengamos la fundición en óptimas condiciones para ser la número uno de Europa en molde metálico, que es lo que sigue marcando la diferencia”.
Lo que sí han logrado ya es rescatar a la antigua Greyco de una situación muy comprometida y dar una nueva oportunidad a sus 56 trabajadores. Para la fundición de San Felices comienza una nueva etapa, marcada por objetivos muy ambiciosos, aunque como reconoce prudentemente su nuevo propietario, Jesús Vela, “nos queda mucho camino por delante y hay que ser realista; nosotros no tenemos una varita mágica, pero sólo con hacer las mejoras que necesitaba la empresa el salto va ser muy grande”.


Jesús Polvorinos
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