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Contratar la evolución del paciente
Fecha: 08/10/2016

Rafael Bengoa, exasesor de Obama, sostiene que cambiar la forma en que se subcontratan las actuaciones médicas mejoraría su éxito

La sanidad española lleva mucho tiempo sin un liderazgo que adecúe su modelo a los tiempos y eso le está pasando factura, en opinión de Rafael Bengoa, el experto español que asesoró al presidente norteamericano en la implantación del Obamacare. Él es partidario de un sistema menos fragmentado y de contratar “valor, más que actividades”, es decir, no encargar una cirugía de cadera sino incluir en ella todo el proceso postoperatorio. Asegura que esta responsabilidad continuada sobre el paciente ha mejorado sensiblemente la tasa de éxito y ha reducido los costes allí donde se ha implantado.
Rafael Bengoa, exconsejero de Sanidad del Gobierno vasco ha adquirido mucha más notoriedad después de saberse que fue uno de los expertos llamados por Obama para poner en marcha el sistema público de salud norteamericano, a semejanza de los europeos, y sus palabras siempre son escuchadas con mucha atención. En su última presencia en Cantabria dio una conferencia en el Hospital Padre Menni donde se mostró crítico con la evolución del sistema sanitario español ya, que en su opinión, ha tendido a fragmentar la atención al paciente.
De su amplia experiencia en el exterior (ahora asesora al Gobierno de Irlanda del Norte) recomienda una reformulación del sistema implantado en nuestro país, “porque el chasis que hicimos en 1970 ya no aguanta”, dijo, tanto desde el punto de vista de la atención como desde el económico. “Sabemos lo que hay que hacer, tenemos un arsenal tecnológico, clínico y humano, pero ¿tenemos el liderazgo?”, preguntó al auditorio. En su opinión, nadie en España sabe cuál es el modelo al que nos dirigimos en siete o diez años, porque nadie lo ha definido.
Bengoa considera el sistema asistencial español “de rescate”, un formato con una inercia inequívoca hacia la hospitalización, lo que ejemplifica de esta manera: “Se cae en su casa una señora de cierta edad y, aunque no se rompe nada, se llama a la ambulancia. Va al hospital, donde se descompensa y queda ingresada. Y después de un mes de complicaciones, muere”. Este episodio banal, que se transforma en mortal como consecuencia de un modelo erróneo le lleva a proponer la utilización de sistemas locales, mucho más cercanos al paciente, que permanece en su casa, “porque ya tenemos medios para saber lo que le pasa cuando no está con nosotros”, dijo, entre ellos la telemedicina. Un sistema que, además, resulta más económico.
Una de las reformas que propone, también procedente del Obamacare, es que al externalizarse algunas de tareas “no contraten actividades sino valor”. Por ejemplo, pasar de contratar una prótesis de cadera a contratar, además del acto quirúrgico, la evolución de esos pacientes durante 90 días. Un cambio que ha deparado unas mejoras muy sensibles en los resultados de estas operaciones en aquellos países donde se ha implantado, además de conseguir unos ahorros económicos considerables.
Con algunas decisiones de este tipo, en EE UU, donde los agoreros sostenían que la introducción de la sanidad pública se convertiría en una rémora para la economía del país, se ha convertido, asegura Bengoa, en un elemento dinamizador. El Obamacare cubre por el momento a solo 27 millones de personas pero dentro de dos o tres años serán ya 40.
En España, echa en falta la definición de un modelo hacia el que dirigirse. Bajo su punto de vista, hay varias tendencias, la de quienes dicen que para mejorar la sanidad solo hace falta dinero, algo que puso en duda; la de aquellos que piensan que se puede intentar una transformación sin dinero, lo que en su opinión tampoco es seguro y la de quienes se limitan a dejar correr las cosas, sin mejorar la financiación y sin intención de cambiar lo que hay. Es lo que, en su opinión, está ocurriendo en España, una estrategia que conduce – él cree que sin buscarla– a la privatización, ya que el sistema se va deteriorando progresivamente y, cuando llega un nuevo Gobierno, a la vista de las enormes dificultades para recuperar el tiempo perdido, opta por entregarlo a la iniciativa privada.
El problema es más grave aún, señaló, cuando al sistema se le detraen tantos recursos como ha ocurrido en España, que en estos años de crisis ha perdido 10.000 millones de euros de presupuesto de los 70.000 con que partía.

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