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‘El momento de Cuba es ahora’
Fecha: 08/10/2016

MARCELO FERNÁNDEZ INSA. Director financiero de la cadena Iberostar en La Habana

El cántabro Marcelo Fernández Insa es el director financiero de la cadena española Iberostar en Cuba, con once hoteles en la isla que pronto serán muchos más, porque prepara varias aperturas para atender el enorme interés turístico que despierta el país. También lo despierta para los empresarios, pero Fernández Insa, que conoce muy bien la realidad de Cuba, cree que cuando no son inversiones importantes sólo tienen posibilidades aquellas ideas que las autoridades crean que va a aportar algo a su economía.
¿Hay algún motivo especial que justifique la fuerte presencia de las empresas turísticas españolas en Cuba?
Marcelo Fernández Insa.­– Las compañías turísticas españolas están en Cuba, y están en el Caribe en general. Empezaron por la República Dominicana, donde son las más fuertes, aunque luego hayan llegado cadenas americanas; estamos en Méjico y estamos en todo el área. Por sintonía cultural o por el idioma, es más fácil meterse en países de habla española que de habla inglesa, donde las costumbres son muy diferentes. Cuba es un país muy próximo a España.

¿Le ha dado el Gobierno cubano alguna facilidad especial a la empresas españolas?
MFI.– Es que las empresas españolas llevan allí muchos años. Nosotros, desde el 89-90. Cuba pertenecía a la esfera de la Unión Soviética, era un país muy cerrado y, cuando empezó a abrirse al turismo, las primeras empresas que entraron eran españolas. También hay muchos españoles que tienen familia allí.

Nuestras grandes cadenas parecen haber encontrado un filón en El Caribe, pero ¿buscan la clientela española o están abiertos a cualquier mercado emisor?
MFI.– Nuestro principal mercado es el europeo, cuando, por proximidad, la clientela natural debería ser la norteamericana, ya que hay 300 millones de americanos a pocos kilómetros, pero, por el bloqueo, tenían prohibido viajar a Cuba. Por eso, el mercado principal ha sido el europeo, sobre todo el de alemanes y franceses y, con más estacionalidad, los españoles, que van sobre todo en verano. También el turismo canadiense es muy importante en Cuba, en realidad, el que más. Lo tienen a cuatro horas de vuelo y van mucho en invierno.
Al relajarse las condiciones que impone EEUU a sus nacionales para viajar a la isla –aunque se mantienen los doce supuestos autorizados– han aumentado casi un 70% las visitas de estadounidense desde comienzos de año. Eso ha debido levantar unas expectativas extraordinarias entre ustedes.
MFI.– Sí, porque es nuestro mercado natural y por su poder adquisitivo. Sería como lo que ya ocurre en México, donde el turista número uno es el americano, que además paga tarifas más altas que los europeos. También es verdad que un europeo se tiene que meter diez horas de viaje y el americano en dos horas, o menos, está en el Caribe.

Si ellos aportan los turistas, antes o después querrán poner también las cadenas hoteleras.
MFI.– De hecho, en la visita que hizo hace poco el presidente Obama se plantearon algunos negocios y Sheraton ya tiene un hotel. También van a coger el Hotel Inglaterra y lo van a remodelar. Evidentemente, van a querer meter sus cadenas hoteleras, ya que las más grandes del mundo son suyas (Hilton, Sheraton, Four Seasons…).

Cuando uno compara las cifras de Cuba con las de España, da la sensación de que allí el turismo apenas ha comenzado a despuntar. En el primer semestre del año han llegado dos millones doscientos mil visitantes, apenas lo de una autonomía española, y no de las más turísticas.
MFI.– Tiene muchísimo recorrido todavía. Si se compara con otra isla, como Mallorca, que debe recibir diez, doce o quince millones de turistas, el recorrido que tiene por delante es impresionante.

No obstante, la planta hotelera de La Habana es de apenas 11.000 habitaciones, que parecen muy escasas para el interés que despierta.
MFI.– Ahora hay muchos proyectos en La Habana. Se están haciendo tres o cuatro hoteles grandes y hay perspectiva de muchas otras construcciones. Nosotros estamos licitando varios. Las empresas están muy interesada en La Habana, porque va a ser el foco principal del turismo cubano, ya que se trata de una ciudad colonial impresionante y se ha quedado con pocas habitaciones, mientras que se ha hecho mucho desarrollo habitacional en los cayos, pequeñas islas unidas a tierra por pedraplenes. Los precios en La Habana han subido muchísimo y llevamos tiempo recomendando construir allí.

La cuestión es si cualquiera que llegue a Cuba puede hacerlo o se necesita una autorización gubernamental, y si es fácil conseguirla.
MFI.– No puede llegar cualquiera. Se puede llegar con una empresa y sentarse con los organismos cubanos correspondientes para negociar qué es lo que quieres hacer: Si pretendes llevar un contrato para gestionar un hotel de la Administración; si quieres hacer una sociedad mixta, en la cual la empresa extranjera hace una inversión y es dueña de un porcentaje de la empresa... Hay que sentarse y negociar.

-Aquí se han hecho misiones comerciales a Cuba pero el resultado no suele ser el que esperaban los que van, porque el Gobierno cubano parece ser receptivo pero siempre que el que va esté dispuesto a hacer inversiones importantes.
MFI.– Es cierto que el momento es más adecuado para las empresas un poco grandes... Ellos quieren empresas potentes. Ellos tienen las playas. Nosotros vamos allí y tenemos que aportar algo. Saben que una empresa hotelera le puede llevar tantos miles de turistas o que tiene vuelos. Pero también valoran mucho la experiencia. Hay empresas pequeñas que han ido y que les resultan útiles, por ejemplo, una de reparación de ascensores. Vas allí, buscas la empresa homóloga del ramo, te sientas con ellos, negocias y se llega a un acuerdo. Se puede ir sin una gran inversión porque necesitan experiencia, know how y asesoramiento.

-¿Ve muchos empresarios cántabros por allí?
MFI.– Sí, van llegando. Viene gente a preguntar. Hay empresarios cántabros como Froxá, que está muy metido en Cuba, y otros pequeñitos, que me escriben. También de otros lugares, como uno de Zaragoza que quería montar algo de bicicletas de alquiler para pasear. Son ideas que a veces quedan en agua de borrajas, porque ellos, cuando ven una cosa complicada, tampoco pierden el tiempo.

-En vista de las grandes expectativas que despierta entre los empresarios españoles, ¿tiene que desanimar a muchos? ¿Es un país que presenta grandes oportunidades o hay que tomárselo con calma?
MFI.– Yo los animo, porque el momento es ahora. Luego, cada uno tiene que valorar lo que arriesga. Es difícil, pero es que cuando sea fácil ya será otra historia, posiblemente será más inaccesible desde el punto de vista económico.
El riesgo es rentabilidad. En unos años habrá menos riesgos pero ya estará todo el bacalao cortado. Ya se habrán posicionado todas las grandes cadenas norteamericanas, aunque nosotros –las empresas mallorquinas en las que llevo trabajando más de 20 años– tampoco les tenemos mucho miedo a las cadenas norteamericanas. Cuando llegamos a México, en la zona de Cancún ya estaban todas las cadenas americanas. Las españolas se establecieron en lo que es la Riviera Maya, introdujeron otra idea de negocio y prácticamente han desbancado a las americanas. Es el caso de Iberostar, que ha acabado comprando el Hilton de Cancún.

La hostelería española no solo tiene fama de avanzada, también de tener una mejor ratio calidad-precio.
MFI.– Está muy bien. Recuerdo hace unos años cuando aparecieron los buffets, pagar un dinero y comer todo lo que quieras parecía una locura, pero al final fue un gran negocio. Luego salió el todo incluido, en el que las cadenas mallorquinas han sido pioneras con sus complejos hoteleros all inclusive de la Riviera Maya mientras los americanos ofrecían en Cancún hoteles como toda la vida. No me atrevo a decir que no estuviese inventado ese concepto en EEUU pero lo cierto es que allí no se trabajaba.

Aquí tenemos la idea de que el aprovisionamiento de muchos productos en Cuba es complicado. ¿Cómo puede tener un hotel a su disposición todo lo que necesita a diario?
MFI.– Hay un aprovisionamiento con proveedores nacionales, de productos del país (las frutas y otros productos más frescos) y hay aprovisionamientos de importación.
Es verdad que son una economía muy planificada. No les gusta que les digas que el mes que viene necesitas salmón ahumado porque eso les molesta. Tienes que darles las previsiones del año próximo y ellos, a través de sus cadenas de empresas importadoras, se encargan de traerte los productos.

¿Y no suele tener problemas para servir al público cualquier tipo de producto?
MFI.– En general, no. Lo que tiene que haber es una previsión importante y pedir los productos con mucha antelación. Hay problemas cuando te duermes o si lo pides sin un margen de tiempo.

- ¿Cómo llegó a hacerse cargo del área financiera de Iberostar en Cuba?
MFI.– Estudié en la Facultad de Económicas y Empresariales de Santander, luego hice un máster en administración de empresas en la Escuela Europea de Negocios y, profesionalmente, empecé una empresa de Camargo, el Consorcio Hortofrutícola, con Ángel Duque de alcalde. Pertenecía a varios ayuntamientos y su objetivo era el desarrollo de las explotaciones ganaderas y hortícolas de Cantabria. Allí estuve tres años. Luego pasé al Ayuntamiento de Camargo, donde estuve un tiempo con Duque, y durante una estancia en Mallorca me presentaron a un agente de la cadena Barceló, que me habló de su empresa. Les envié un curriculum, me llamaron para una entrevista y marché a América. Estuve en República Dominicana tres años; luego ocho años en Cuba; siete en México y ahora llevo otros siete en Cuba.

¿Cuántos hoteles tiene su cadena en Cuba?
MFI.– Son once hoteles, en el segmento de 4-5 estrellas, con unas 5.000 habitaciones y tenemos planes para pasar a tener veintiséis en cuatro o cinco años.

Habrá que construirlos, porque no será fácil comprar tantos hoteles allí.
MFI.– Sí, de nueva construcción. En la Habana estamos gestionando el Parque Central y nos han otorgado ya otro hotel, el Packard, que está en la Avenida del Prado, una vía principal. También estamos buscando solares para construir dos o tres. Además, vamos a gestionar el Hotel Riviera, un hotel histórico de cuando la mafia estaba muy presente, en los años 50. Ya tenemos un acuerdo para remodelarlo y gestionarlo.
También tenemos un proyecto en las Playas del Este, que están a 15 minutos de la capital. Allí haremos un complejo de 700 habitaciones.
Además, vamos a hacer un hotel en la ciudad histórica de Ancón, su Santillana del Mar, de 500 habitaciones y tenemos proyectos para gestionar hoteles en los cayos.

‘Las cosas se están haciendo bien en Cantabria’

Aunque solo esté en Cantabria unas pocas semanas al año, ¿cómo ve la economía de la región y qué posibilidades de desarrollo cree que aún puede tener el sector turístico?
MFI.– No conozco las cifras del turismo de Cantabria, pero sí sé que es muy estacional. Los recursos que tiene la provincia son impresionantes, y lugares como Santillana del Mar habrá pocos o ninguno en España. Pero todos conocemos el clima de Cantabria. También tenemos el turismo de las estaciones de esquí que es importante; el de montaña y el turismo rural, que se pueden potenciar... Pero la estacionalidad es muy marcada. Sin ser experto, entiendo que se están haciendo bien las cosas. Los sitios están muy cuidados. Cosas como el Centro Botín son las que pueden ayudar a saltar un poco la estacionalidad.

Parece que el turismo es el único valor sólido cuando todo falla...
MFI.– Hace años, viajar era un lujo, pero al bajar el precio, ha llegado a las clases medias hasta convertirse casi en una necesidad. Con no mucho dinero se pueden hacer muchas cosas.

¿Cómo es posible que a un español casi le salga al mismo precio ir de vacaciones al Caribe que a la costa nacional?
MFI.– Se trabaja mucho con los touroperadores europeos, grandes empresas que montan los paquetes y se encargan de contratar el avión, el hotel, etc. con precios muy buenos. El touroperador se sienta con los hoteleros y hace los contratos de los hoteles; luego se sienta con la aerolínea y al final monta un paquete muy competitivo. Y eso, además, se está modernizando a través de portales de internet como Booking.com o Expedia, que se han convertido en gigantes de la comercialización.

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