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El Gobierno de Diego salvará la mitad del Plan Eólico Fecha: 03/12/2011 En el año que ha transcurrido desde la adjudicación del Plan Eólico cántabro da la impresión de que no haya ocurrido nada. Incluso de que, en lugar de avances, haya habido retrocesos, a raíz de las declaraciones de Ignacio Diego en las que aseguró que anularía el concurso y criticaba con dureza el proyecto de Plan Energético Regional (Plenercan) dejado por sus antecesores. Pero la realidad es que el proceso no ha descarrilado y vuelve a andar. El Gobierno se ha comprometido con los empresarios del sector a que antes de finalizar el año estará aprobado el Plenercan y, por tanto, las concesiones tendrán cobertura legal.El recorte afectará menos a los adjudicatarios que la rebaja en las primas o el cerrojazo de la financiación bancaria El Gobierno de Ignacio Diego finalmente admitirá la instalación en Cantabria de unos 900 Mw eólicos, los suficientes para encajar sin problemas las molinos ‘factibles’ de los adjudicatarios del concurso convocado por el anterior Gobierno. Se despeja una incertidumbre pero aparece otra. La nueva regulación nacional del sector reducirá sustancialmente las primas por kilovatio y eso complica la construcción de nuevos parques. Los bancos, que se peleaban por financiar los proyectos, se muestran ahora más distantes de un negocio que ya no será tan rentable. Y hacer frente a la enorme inversión que requiere cada parque sólo con recursos propios está al alcance de muy pocas empresas. A pesar de las críticas, el Ejecutivo de Ignacio Diego optó por mantener la tramitación del Plan heredado y hacer modificaciones por vía de alegaciones. Eso evitará perder años en la tramitación y el coste de oportunidad que tendría para los empresarios el llegar más tarde al Preregistro del Ministerio de Industria, donde se agolpan los candidatos de todo el país a las tarifas subvencionadas. Eso sí, el nuevo Gobierno va a recortar sustancialmente la potencia eólica que podrá instalarse en Cantabria, hasta dejarla en el entorno de los 900 megavatios, unos 600 menos de los que pretendía el Ejecutivo anterior. Conformidad del sector Aunque la cifra pueda parecer un recorte muy severo a las pretensiones del sector, los empresarios estaban en disposición de aceptarla desde el mismo día en que se produjo el cambio de gobierno, por una razón fácil de entender: en realidad, en las concesiones no cabe más, por motivos técnicos y urbanísticos, como ya anticipó esta revista en 2009. De hecho, alguno de los adjudicatarios sólo puso una parte del aval exigido en el concurso, al entender, ya por entonces, que no podrían desarrollar toda la potencia asignada. A la reducción de los megavatios autorizados se va a añadir la progresiva aparición de molinos más potentes, lo que reducirá sustancialmente el número de los inicialmente estimados. Gamesa acaba de presentar uno de 4,5 MW cuyo generador fabrica en Reinosa, casi ocho veces más potente que los instalados en Cañoneras, el único parque eólico existente hasta la fecha en Cantabria, lo que da idea de la rápida evolución tecnológica. Eso sí, se trata de unos molinos mucho más grandes (unos cien metros de altura) y que requieren más separación entre sí. Más dificultades de financiación La tranquilidad que le da a los adjudicatarios el saber que el concurso no se anula se contrapone con la preocupación por la nueva regulación que prepara el Ministerio de Industria, que rebaja las primas y los plazos de percepción. Lo que antes era un negocio sin riesgos, con unas cifras de ingresos muy predecibles y una financiación segura, se ha convertido en un negocio con incertidumbres y eso crea más dificultades a la hora de conseguir la financiación. Si a mediados de la década pasada, a cualquier promotor de parques eólicos en España le bastaba con aportar un 10% de la inversión, porque el resto podía conseguirlo de los bancos y cajas –más o menos, como ocurría con la construcción– la llegada de la crisis a las entidades financieras acabó con tantas facilidades. Aunque seguía siendo una inversión segura, dado que las primas por los kilovatios producidos garantizan el retorno de la inversión, decidieron tomar más precauciones y en muchos casos exigían que el solicitante que aportase al menos el 40% del total. Cuando se trata de inversiones multimillonarias, como los parques eólicos (alrededor de un millón y medio de euros por megavatio), subir el listón dejaba a muchos concesionarios en una situación muy apurada. En el caso de cualquiera de los grupos adjudicatarios del Plan Eólico de Cantabria, el 40% de la inversión les supondría disponer de unos 120 millones de euros para el proyecto, una cantidad que está al alcance de muy pocas empresas. Previsible concentración El umbral de entrada se pondrá más inaccesible si el Ministerio de Industria aprueba antes de las elecciones una nueva regulación de las primas en las que, como se ha sabido, pretende reducir en un 40% las subvenciones que reciban las eólicas a partir de 2013 y disminuir de veinte años a doce el plazo de percepción. Las entidades financieras no han tardado en reaccionar, volviendo a elevar la financiación propia exigida a los solicitantes de créditos. Bancos y cajas sabían hasta ahora que, con el flujo de caja que obtienen los propietarios de los parques, pueden cubrir la devolución de los préstamos, aunque hayan llegado al 80% o al 90% de la inversión. En un escenario cambiante no será nada fácil hacer los cálculos y las entidades financieras, según teme el sector, no financiarán más que una pequeña parte del coste del proyecto. En estas condiciones, muchos promotores tendrían que traspasar sus proyectos a las grandes empresas del sector, que sí tienen recursos propios para acometerlos. Aunque tampoco para ellos es una buena decisión, les serviría para quitarse de enmedio a un buen número de competidores, todos los que entraban gracias al endeudamiento. En el caso del concurso cántabro, la mayor parte de los consorcios adjudicatarios tienen socios muy fuertes, lo que probablemente evitará esa circunstancia. A la vez, prefieren suponer que el nuevo gobierno nacional volverá a estudiar el asunto antes de tomar una decisión sobre las primas, aunque son conscientes de que habrá recortes. Los 5.600 millones de euros que el país ha gastado en subvencionar al sector desde 2007 parecen muy difíciles de sostener en una situación de crisis. También hay más confianza en la receptividad de los bancos hacia los proyectos cántabros. Aunque a nivel nacional se está rebajando la estimación de las horas de funcionamiento de los parques, de 2.100 a 1.500, la sensación es que ese cálculo no vale para la mayoría de los emplazamientos adjudicados en Cantabria, donde el flujo de aire es abundante y garantiza más tiempo de operatividad. Dado que el rendimiento no sólo es consecuencia del precio del kilovatio sino también de los que produzca cada molino, se mantiene la convicción de que los bancos acudirán a financiar los proyectos, aunque el retorno de la inversión sea más largo. |
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